Mientras el Gobierno nacional refuerza su política de ancla cambiaria para contener la inflación, los efectos de esta distorsión apreciación se hacen notar en distintas variables económicas.
La más clara es el boom de turismo al exterior, estimulado por el encarecimiento relativo de Argentina con respecto a los demás países, porque no es que Chile o Brasil estén baratos, sino que Argentina está muy cara. Así, enero terminó con récord de gastos en dólares con tarjeta de crédito.
La información que proporcionan las planillas estadísticas del Banco Central (BCRA) muestran que al 31 de enero (último dato disponible) el stock de préstamos en dólares por consumos realizados con tarjetas de crédito alcanzó los US$864 millones, el nivel más alto desde que se tiene registro.
El valor casi triplica el nivel de enero del 2024 (mes en el que promedió US$267 millones), poco después de la megadevaluación de comienzos del mandato de Javier Milei, y supera el anterior pico histórico, registrado durante el gobierno de Mauricio Macri, quien también aplicó, mientras pudo, un esquema de dólar "barato".
El 2 de febrero del 2018, los gastos con tarjeta de crédito en el exterior había llegado a US$838 millones. Se trató de otro contexto de fuerte apreciación cambiaria y ocurrió semanas antes de que se desatara la corrida que dio inicio a la crisis terminal de aquel Gobierno, que terminó acudiendo al Fondo Monetario Internacional (FMI) y tomando el crédito más abultado de la historia del país y del organismo.
Dólar "barato" y gasto en dólares en el exterior
Si bien el consumo en dólares con tarjetas de crédito suele crecer en esta época del año, la consultora 1816 destacó que en esta oportunidad la expansión refleja "una estacionalidad muchísimo más fuerte de lo común". En ese sentido, mostró que entre el 1° de octubre de 2024 y el 31 de enero de 2025 el stock de este tipo de financiamiento tuvo un incremento de casi 90% (concentrado principalmente en el último mes), mientras que el promedio de los últimos 22 años marca un alza inferior al 30%.
Así, concluyó que "la salida de divisas por turismo habría crecido de manera impresionante en el primer mes del año". Esto ocurrió luego de varios meses de expansión del rojo en la balanza cambiaria turística.
Existe otro factor que podría estar impulsando el consumo en dólares con tarjetas de crédito: la flexibilización de condiciones (con reducción de impuestos) a las compras de bienes en el exterior a través del sistema de pequeños envíos (courier), que puede realizarse a través de plataformas digitales.
"Los datos de sobre consumos en moneda extranjera con tarjeta de crédito son un indicador muy relevante del gasto en el exterior (turismo, bienes, courier, etcétera) y reflejan el nivel de apreciación del tipo de cambio real. Podría ser evidencia de un 'switch' de gasto turístico desde destinos locales hacia internacionales y de una mayor preferencia por consumir bienes y servicios importados en lugar de los locales, debido al cambio en los precios relativos", señaló el exvicepresidente del BCRA, Jorge Carrera, en su cuenta de X (Twitter).
Además, hay que considerar que este año cobraron fuerte impulso otras alternativas de pago en el exterior. Es el caso de PIX en Brasil, uno de los destinos más elegidos por los argentinos, que se opera mediante billeteras virtuales que usan "stablecoins". Estos consumos no entran en las estadísticas de gasto con tarjetas en moneda extranjera.
Otro dato que da cuenta del fuerte impacto de la apreciación cambiaria es que este boom de gastos en el exterior no se da en un momento de auge salarial. Por el contrario, ocurre tras un año muy malo para el poder adquisitivo de los ingresos medidos en pesos. Y si bien el ancla cambiaria llevó a un rebote de los salarios medidos en dólares, la consultora 1816 resaltó que está "lejos de los récords".
Presión sobre las reservas y la brecha
En su último balance cambiario, el BCRA señaló que 60% de los gastos con tarjeta en el exterior se cancelan con dólares propios de los consumidores, que en buena medida son adquiridos vía compras de dólar MEP. Esto implica que 40% restante se saldan con pesos y que, por ende, salen de las reservas internacionales netas.
De todas maneras, la operación no es inocua para el esquema macroeconómico que intenta sostener el Gobierno. En el primer caso, la demanda de MEP para pagar esos consumos en el exterior presiona sobre la brecha cambiaria y fuerza al BCRA a intervenir para mantenerla a raya. Un reciente informe indica que, por diferentes vías, el Gobierno intervino en el mercado de cambios en el 2024 con una suma escalofriante: 18.400 millones de dólares.
Así, solo en la primera mitad de enero, la entidad destinó US$619 millones para contener los dólares financieros. En el segundo caso, cuando se paga con pesos, directamente implican un drenaje de reservas.
Con información de Ámbito