La fisonomía del consumo en Argentina atraviesa un cambio de paradigma. Bajo la gestión de Javier Milei, el 2025 cerró con una cifra que marca un antes y un después: los argentinos destinaron USD 955 millones a compras en plataformas internacionales, un salto exponencial impulsado por la flexibilización del sistema de couriers y la reducción de aranceles.
El fin del "miedo a la aduana" y el boom del e-commerce
Durante años, comprar en el exterior era sinónimo de paquetes retenidos y trámites infinitos. Sin embargo, con la elevación del tope para envíos por courier a USD 3.000 y la exención de aranceles para los primeros USD 400 anuales, el flujo de mercancías se normalizó.
Plataformas como Tiendamia reportaron un crecimiento del 55% interanual, mientras que el desembarco de Amazon Bazaar en noviembre de 2025 —con envíos gratuitos y precios ultra bajos— terminó de consolidar la tendencia. Hoy, productos emblemáticos como los termos Stanley o tecnología Apple se consiguen hasta un 45% más baratos que en los canales oficiales locales.
La contracara: crisis en la industria nacional
Pero el fenómeno tiene un costo social profundo. La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) denunció que el sector ya perdió 16.000 puestos de trabajo, lo que representa el 13% de su mano de obra total desde la asunción del actual gobierno.
La competencia con el "puerta a puerta" y las plataformas chinas de "ultra bajo costo" ha puesto en jaque a las fábricas locales, que no pueden competir con los precios de Shein o Temu. Esta última, de hecho, enfrenta una batalla legal en la Corte Suprema tras una denuncia de Mercado Libre por presunta "publicidad engañosa" y "prácticas desleales".
¿Qué compran los argentinos?
El récord de USD 11.400 millones en importaciones de bienes de consumo durante todo 2025 se divide principalmente en:
- Indumentaria y calzado: El rubro que más creció gracias a las ofertas de Shein.
- Pequeños electrodomésticos: Licuadoras, procesadoras y gadgets tecnológicos.
- Hogar y bazar: Artículos de decoración y "chiches" de bajo costo que inundan las redes sociales a través de influencers.
