En un contexto donde cada dólar cuenta, el Gobierno nacional evalúa implementar una medida que podría cambiar las reglas del juego financiero: un nuevo blanqueo de capitales sin necesidad de justificar el origen de los fondos. Esta iniciativa, que apunta a remonetizar la economía sin generar presión inflacionaria, podría marcar un punto de inflexión en el delicado equilibrio macroeconómico argentino.
El economista Federico Fiscella, en diálogo con el programa Círculo Político, brindó un panorama detallado del escenario: "Sería como un nuevo blanqueo de capitales que vendría con algún anuncio de parte del organismo de recaudación, ARCA, sobre cómo se dará el tratamiento de esos dólares. Es un secreto a voces que existen afuera del sistema pero no participaban dentro de la generación de valores dentro de la economía argentina".
Una jugada de alto riesgo en año electoral
La medida se perfila como uno de los movimientos más audaces del Gobierno en este 2025 cargado de tensiones políticas y desafíos económicos.
"El Gobierno, que está necesitado de acumular dólares para reservas, lanza una medida que puede tener un impacto muy grande. Dependerá de cómo se comunique y cómo sean las condiciones", señaló Fiscella.
Con antecedentes recientes que respaldan esta estrategia, como el exitoso blanqueo de 2024 -que recaudó 20 mil millones de dólares en apenas dos meses-, el nuevo intento busca ir aún más lejos.
"Fue el blanqueo con la pena más baja de la historia económica argentina. Si esto es un paso más allá, quizás no haya costo para ingresar", anticipó.
El retorno del capital sin explicaciones
Lo más disruptivo de esta nueva política es su posible estructura: no se pediría justificación del origen de los fondos.
"Lo que se busca es que el capital vuelva sin preguntas respecto de cuál fue el origen que lo generó, y en función de eso dinamizar sectores que vienen quedados y que operan en dólares", explicó el economista.
Sectores como el inmobiliario podrían verse especialmente beneficiados, en un país donde se estima que hay entre 200.000 y 400.000 millones de dólares fuera del sistema, según cifras del Banco Mundial.
¿Remonetizar sin inflación?
A diferencia de las clásicas políticas de expansión monetaria vía emisión, este esquema permitiría inyectar dinero en la economía sin disparar los precios.
"Es una forma de remonetizar la economía sin riesgo inflacionario. Pero los dólares están en manos de un sector muy concentrado, y eso complica la equidad en la distribución", advirtió Fiscella.
La gran incógnita es si este tipo de medidas terminarán siendo un éxito macroeconómico pero con poco impacto en la vida real de la mayoría de los argentinos.
"¿Un éxito para quién? Muchos asalariados y jubilados no van a ver una mejora inmediata en su poder adquisitivo", cuestionó.
El límite de las fichas del tablero económico
El Gobierno parece estar llegando al final de sus recursos tradicionales.
"Se le están terminando las fichas en el tablero del Ministerio de Economía. Ya recurrieron al FMI, y más allá de un segundo o tercer blanqueo, no hay mucho más margen", advirtió el especialista.
Fiscella fue contundente respecto al panorama actual: "Argentina hereda problemas. Hay que dejar de depender del empréstito, de la deuda, y generar dólares genuinos. Se puede hacer, pero hay que ser serios presupuestariamente".
Un éxito político, no necesariamente popular
La medida, de confirmarse, podría permitir al Gobierno ganar tiempo y estabilizar el dólar en un año políticamente clave.
"Si el Gobierno logra captar sólo un 5% de esos dólares, ya sería un éxito rotundo para la acumulación de reservas. Pero ese éxito puede no traducirse en mejoras reales para el asalariado medio", concluyó.
