En un sinceramiento pocas veces visto desde el ámbito oficial, el titular de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), Juan Pazo, admitió que el organismo "sigue siendo ineficaz", y urgió al Congreso a aprobar una ley tributaria clave. "ARCA es un organismo ineficaz", reconoció Pazo sin rodeos durante su presentación ante los principales socios de los estudios jurídicos más importantes del país.
En su exposición en el Colegio de Abogados porteño, el funcionario no esquivó las críticas. "Tenemos una administración que no es eficiente", señaló, según confirmaron fuentes oficiales. Según explicó, la falta de inversión en infraestructura tecnológica en los últimos siete años agravó el problema: "No hubo inversión en tecnología, pese a que esa sea la clave para la recaudación".
La falta de actualización tecnológica tiene su correlato directo en la evasión impositiva. Según reveló Pazo, la evasión del IVA en el país alcanza el 37%, una cifra alarmante que refleja el impacto del retraso en la modernización de ARCA.
El proyecto clave que espera el aval del Congreso
Otro de los puntos críticos que planteó el funcionario fue la necesidad urgente de que el Congreso sancione un proyecto de ley estratégico. Según precisó Pazo, la iniciativa permitiría a los argentinos "utilizar sin inconvenientes los dólares del colchón", en referencia a los ahorros no declarados que permanecen fuera del sistema financiero.
Se trata de una reforma que modifica la ley penal tributaria y el régimen de procedimiento fiscal. El objetivo: habilitar un blanqueo indirecto para canalizar esos fondos dentro de la economía formal sin controles restrictivos.
Pazo advirtió que el potencial económico es gigantesco: el Gobierno estima que hay entre 250.000 millones de dólares y hasta 400.000 millones de pesos guardados fuera del circuito formal. En su momento, el presidente Javier Milei también había hecho referencia a ese dinero oculto.
Un organismo recortado, pero aún ineficiente
En su exposición, el funcionario también destacó los recortes estructurales aplicados por la actual gestión sobre la ex AFIP. "Se redujo un 32% la estructura del organismo y se eliminaron el 45% de los cargos jerárquicos", subrayó. Pese a esos ajustes, reconoció que la eficiencia no llegó: "Todavía queda mucho por mejorar en materia de supervisión impositiva".
Pazo sostuvo que los cambios actuales buscan que la agencia "esté al nivel de las más importantes del mundo", aunque admitió que el camino recién comienza.

