En una jornada marcada por movimientos significativos en el mercado cambiario, el dólar mayorista registró este martes una caída de $70 o un 5,9%, cerrando a $1.124 para la venta. Se trata del retroceso más profundo desde el levantamiento del cepo cambiario, e incluso superior a la baja del 16 de abril, cuando el tipo de cambio descendió $65 o un 5,4%.
Esta caída no pasó desapercibida para los analistas económicos ni para los operadores del mercado, que la interpretan como una confluencia de factores técnicos, señales políticas y expectativas inflacionarias y de reservas. Débora Mollón, economista, analizó el fenómeno en diálogo con el programa Sin Verso (lunes a viernes de 9 a 12 por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), y sostuvo que el escenario actual "tiene varias aristas".
Autorización del uso de dólares en poder de los ciudadanos y liquidación de cosecha: un cóctel bajista
Según Mollón, una de las claves del comportamiento del dólar está relacionada con el nuevo anuncio que permitiría a los ciudadanos utilizar dólares que tengan en su poder sin necesidad de justificar su origen. Esto habría generado una percepción de mayor libertad financiera, que, sumada a la estabilidad reciente del tipo de cambio, refuerza una sensación de "tranquilidad cambiaria".
Además, la economista subrayó que la liquidación de divisas por parte del agro también influyó. "Traemos de arrastre la liquidación de la cosecha, motivada por la expectativa de una baja en las retenciones", explicó. La urgencia por liquidar antes de eventuales cambios en el régimen tributario genera una oferta adicional de dólares, que también presiona a la baja la cotización.
Uno de los puntos más relevantes de la jornada fue la fuerte baja, de casi 10%, en los contratos de dólar futuro. "Hay una clara intervención del Banco Central tras bambalinas", afirmó Mollón. Esta maniobra tiene un efecto arrastre sobre el mercado, ya que al reducirse las expectativas de devaluación en los próximos meses, disminuye la presión sobre el tipo de cambio presente.
Reservas internacionales y bandas de flotación: ¿una estrategia deliberada?
La necesidad de acumular reservas internacionales sigue siendo un objetivo central para el Gobierno, en línea con los compromisos asumidos ante organismos multilaterales de crédito. "Estamos mejor que hace un tiempo, pero se necesitan reservas", advirtió Mollón.
En este sentido, recordó que el BCRA sólo planea intervenir en el mercado cuando el tipo de cambio alcance la cota inferior de la banda de flotación, actualmente en $992. La decisión de no intervenir hasta entonces podría responder a una estrategia de presión descendente sobre la cotización, que permitiría acumular reservas a un menor costo.
Carry trade, tasas en alza y apuesta por el peso
Finalmente, otro factor clave es la reactivación del carry trade, una estrategia que consiste en invertir en activos en pesos con altas tasas de interés, con la expectativa de que el tipo de cambio se mantenga estable. "Las tasas de plazo fijo subieron, todo indica que es una buena decisión quedarse en pesos, o al menos eso es lo que intentan instalar en la mente de los inversores", explicó Mollón. La estabilidad del dólar es vista como un incentivo para realizar inversiones en moneda local, con un eventual rendimiento mayor al dolarizarse luego.
Este conjunto de elementos configura lo que algunos ya denominan un "veranito cambiario". Sin embargo, la sostenibilidad de esta calma dependerá del cumplimiento de metas de acumulación de reservas, de la evolución de la inflación, y de la persistencia de confianza en el rumbo económico.