El dólar futuro para fin de año cerró la última semana en $1.280, apenas un 11% por encima del valor actual del tipo de cambio oficial, que se sitúa en $1.148,33. Esa escasa brecha refleja que el mercado no espera una devaluación significativa en lo que resta de 2025, en línea con la estrategia del Gobierno nacional de mantener la estabilidad cambiaria tras el acuerdo con el FMI (y el mega crédito de 20.000 millones de dólares) y la apertura parcial del cepo.
Para los inversores, el dólar debería aumentar solo un 13% de acá hasta fin de año. Si se cumple una pauta inflacionaria acumulada del 18% en ese mismo período.
Dólar e inflación: Caputo sigue intentando convencer al mercado
No es descabellado pensar en una inflación del 18% para lo que resta de 2025. Para lograrlo, el IPC mensual debería ubicarse en torno al 2,7% en mayo, 2,2% en junio y luego desacelerar al 1,9% mensual durante el segundo semestre.
Ese es el escenario deseado por el Gobierno, que incluso aspira a una desaceleración mayor, según dejaron entrever las últimas señales del ministro de Economía, Luis Caputo.
Caputo logró generar confianza en los mercados financieros, como lo demuestra el comportamiento de los contratos de dólar futuro. Sin embargo, persisten dudas entre economistas y analistas de la City, algunos de los cuales advierten que el Gobierno podría estar interviniendo directamente en ese mercado, como lo hace en el mercado del salario, pisando paritarias.
También hay inquietudes en el "círculo rojo". Si bien los empresarios apoyan mayoritariamente a esta administración, quieren saber cómo se posicionará de cara a las elecciones legislativas de octubre.
Las elecciones, en la mira del Gobierno
En este contexto, el Gobierno tiene como objetivo central retomar el camino de la desinflación. El motivo es político: si logra consolidar esa tendencia, las encuestas marcan que podría imponerse cómodamente en las elecciones de medio término.
Para llegar con aire a ese momento, el presidente Javier Milei optó por privilegiar la baja de la inflación por sobre la acumulación de reservas. Está dispuesto a utilizar el respaldo político y financiero del FMI para sostener ese camino.
Así, la compra de dólares por parte del Banco Central quedó relegada. Intervenir en el mercado de cambios con compras masivas pondría un piso al tipo de cambio que Caputo intenta mantener a la baja. Un dólar más barato serviría no solo a los objetivos políticos, sino también al anclaje del proceso desinflacionario.
Certezas y dudas del plan económico
En las próximas jornadas se anunciaría un nuevo blanqueo, cuyo propósito será facilitar la remonetización de la economía mediante la incorporación de dólares que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero.
Se espera que esos fondos funcionen como puente hacia una nueva etapa del plan económico, que debería comenzar tras las elecciones de octubre.
Sin embargo, persisten interrogantes entre empresarios y economistas sobre cuál es el tipo de cambio que permitiría a la Argentina combinar estabilidad con crecimiento económico y generación de empleo de calidad.
Por ahora, el "círculo rojo" respalda las bases del actual modelo: equilibrio fiscal, disciplina monetaria y control cambiario. La tercera ancla —el tipo de cambio— sigue siendo objeto de debate estructural.
Una economía bimonetaria, donde se gasta en pesos, pero se ahorra en dólares billete, exige una ecuación cambiaria que alivie la presión sobre la cuenta corriente. Ese punto sigue siendo débil: ya se acumulan diez meses consecutivos de déficit, es decir, el país sigue gastando más divisas de las que genera mensualmente.
Dólar, reservas y FMI
El tipo de cambio real actual se asemeja a niveles históricos de atraso cambiario. La diferencia es que el Gobierno viene de acumular reservas tras un nuevo acuerdo con el FMI. Sin embargo, durante la cosecha gruesa, decidió no aprovechar del todo la oportunidad para fortalecer sus tenencias.
Ese contexto acelera la necesidad de mantener la confianza del mercado y de que los ahorristas canalicen sus dólares hacia la economía formal. El FMI ya previó esta dinámica y exigió la acumulación de reservas para fines de junio. Aun así, el Gobierno ha postergado ese objetivo, priorizando la baja de inflación mientras espera una caída en el riesgo país que permita refinanciar la deuda.
La consultora F2 destacó que el mercado de futuros fue el gran protagonista de los últimos días. El tipo de cambio mayorista cayó 4,2% en una sola rueda y los futuros mostraron un desplome inusual pese a que el volumen operado en el spot fue moderado.
Según datos del mercado, el volumen de contratos en el Rofex (mercado de futuros) saltó a 4.260.909, una cifra extraordinaria. La posición a diciembre —la más operada— sufrió una caída de hasta el 9,7% en su cotización, con un incremento en el interés abierto de USD 485,7 millones.
Intervención o carry trade: las hipótesis detrás del derrumbe
El desplome del dólar sorprendió a los operadores. El analista Salvador Vitelli explicó que "casi todo el cambio lo explica diciembre", en referencia a la magnitud de la baja en la posición más lejana del mercado de futuros.
Agustín Sueiro, otro analista financiero, planteó una hipótesis distinta: "No me queda claro que haya habido intervención. La caída coincidió con una fuerte suba en los bonos en pesos, sobre todo los de largo plazo, lo que sugiere que parte de la venta de dólares se colocó en esos instrumentos para hacer carry trade".
Las tasas de los BONCAP y LECAP más extensas ofrecen rendimientos del 2,5% mensual efectivo. Quienes apostaron a esta estrategia desde enero obtuvieron beneficios superiores a otras inversiones en bonos o acciones.
Juan Martín Yanzón, jefe de la mesa de ConoSur, sumó otra mirada: "Hubo muchísimo Rofex. Incluso bancos del exterior preguntaban qué estaba pasando. El tipo de cambio bajó $50 sin una explicación clara. No hubo exportadores, ni liquidación de granos. No creo que haya habido intervención en el mercado spot, pero no descarto que haya existido en el de futuros".
Yanzón también remarcó que los bonos soberanos siguen estancados, a pesar de que, en un contexto como este, deberían comprimir su rendimiento y subir de precio. "Valen lo mismo desde hace seis meses. Hay escenas de esta película que no terminan de cerrar", sentenció.
En efecto, mientras el dólar bajaba abruptamente, el riesgo país aumentó (el viernes) 25 puntos (+3,4%) hasta alcanzar las 766 unidades. La Bolsa tuvo una mala jornada: el Merval cayó 3,3% en pesos, aunque subió 0,5% en dólares. La "inyección" de 12.000 millones dólares del FMI, es un dato insoslayable a la hora de analizar la baja del dólar.
Esa paradoja afectó incluso a quienes invierten en ETF atados a acciones de Wall Street: mientras ganaban en dólares, perdían en pesos por la baja del tipo de cambio.
La estrategia oficial se centra en anclar expectativas con el dólar y la inflación como ejes principales, postergando la acumulación de reservas y la definición de un tipo de cambio competitivo. Mientras tanto, el respaldo del FMI y la cautela de los mercados definen un escenario inestable, pero controlado, en el que las próximas semanas serán clave para consolidar o desarmar la arquitectura actual.