Economía

El dólar arrancó el 2026 en alza y el mercado analiza el nuevo esquema cambiario

El inicio del año trajo movimientos en el mercado cambiario y puso a prueba un nuevo esquema oficial. Analistas, operadores y economistas observan señales, proyecciones y riesgos.

Por Ciudadano.News

Dólar en 2026: cómo impacta el nuevo sistema de bandas y qué espera la City. — -

El mercado cambiario abrió el 2026 con subas generalizadas en todas las cotizaciones del dólar, en una jornada marcada por la puesta en marcha del nuevo régimen de bandas cambiarias. Tanto el tipo de cambio oficial como los financieros comenzaron el año con incrementos, mientras que en la City advierten que existen varios factores que podrían presionar al alza en los próximos meses.

En la primera rueda del año, el dólar minorista del Banco Nación avanzó un 1% y cerró en $1.495. En tanto, el mayorista subió 1,3% hasta los $1.474. Las cotizaciones financieras acompañaron la tendencia: el dólar MEP se ubicó en $1.504 tras un alza de 1,6%, mientras que el contado con liquidación cerró en $1.540, con un incremento del 1%. El dólar blue, por su parte, se mantuvo sin cambios y continúa siendo el más caro del mercado, en torno a los $1.530.

Enero marca el debut formal del nuevo esquema de bandas cambiarias, que se ajusta en función de la inflación. Para este mes, la referencia es el último índice oficial disponible, correspondiente a noviembre, que mostró una suba del 2,5% mensual. Ese porcentaje se aplicará sobre el límite superior de la banda.

De este modo, el techo cambiario, que había cerrado diciembre en $1.526,09, pasará a ubicarse en $1.564,24 hacia el final de enero, con un ajuste gradual y diario hasta alcanzar ese nivel.

Cómo impactan las bandas y qué espera el mercado

Según analistas del mercado, el nuevo esquema trae dos efectos claros. Por un lado, el techo de la banda se aprecia en términos reales, ampliando el margen de maniobra ante eventuales episodios de volatilidad. Por otro, el piso pierde peso operativo, ya que el Banco Central intervendrá comprando divisas dentro de la banda, lo que convierte ese límite inferior en una referencia meramente simbólica.

En ese contexto, el BCRA anunció un programa de compras de reservas preanunciado y alineado con la evolución de la demanda de dinero. El escenario base prevé adquisiciones por hasta 10.000 millones de dólares durante 2026, con la posibilidad de ampliarlas hasta 17.000 millones si el proceso de monetización avanza más rápido, sin necesidad de una fuerte esterilización.

Las proyecciones que circulan entre los operadores financieros, en línea con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), muestran un sendero ascendente para el techo cambiario a lo largo del año. De mantenerse estas estimaciones, el dólar se movería dentro de un rango que rondaría los $1.561 en enero, $1.594 en febrero, $1.625 en marzo y $1.653 en abril, para luego escalar hacia la zona de $1.709 en junio y $1.735 en julio.

El REM acompaña el diagnóstico oficial de una desinflación gradual, con tasas mensuales que convergerían a niveles bajos. Bajo este escenario, el tipo de cambio no necesitaría correcciones abruptas para sostener la competitividad, siempre y cuando se mantenga el ancla fiscal.

Desde las consultoras aclaran que el nuevo régimen no implica atraso cambiario, sino un intento por reducir la indexación y desactivar expectativas de devaluaciones discrecionales. En este esquema, el dólar deja de ser la variable que corrige desequilibrios y pasa a funcionar como un precio de equilibrio dentro de un marco monetario más rígido.

El verano y la demanda de divisas

En el corto plazo, los operadores estiman que el dólar oficial se mantendrá relativamente estable durante las primeras semanas de enero, impulsado por el aumento estacional en la demanda de pesos. Sin embargo, hacia mediados de mes suele aparecer la llamada "trampa del verano", cuando cae la demanda de moneda local y se intensifica la dolarización de carteras.

Esta vez, sin embargo, el impacto podría ser menor. La liquidación de una buena cosecha fina y, sobre todo, las fuertes emisiones recientes de deuda corporativa y provincial en dólares —que se liquidan parcialmente en el mercado oficial— aportarían una mayor oferta de divisas, compensando parte de la presión.

En la City también señalan que las colocaciones de deuda en moneda extranjera podrían continuar, aprovechando el clima favorable entre los inversores tras el triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas de octubre. De sostenerse este flujo, el escenario de relativa calma cambiaria podría extenderse hasta el ingreso de la cosecha gruesa, previsto para fines de marzo y comienzos de abril.

Qué anticipan los economistas

Los economistas siguen de cerca el impacto del nuevo esquema del BCRA en un contexto donde aumentará la circulación de dólares por el fin de los encajes de las cuentas CERA y por mayores emisiones de deuda en moneda extranjera, tanto del sector público como privado.

En este marco, las bandas de flotación se amplían y reducen el margen de intervención directa del Banco Central, lo que tiende a sincronizar variables clave como el dólar, las tasas de interés y la inflación.

"No hay que confundir el movimiento de las bandas con el del tipo de cambio efectivo. Que el techo se ajuste al 2,5% no implica necesariamente que el dólar vaya a subir en esa misma magnitud", explica Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores.

En el mercado de futuros del Matba-Rofex, las posiciones muestran que para fines de enero se espera un dólar mayorista en torno a los $1.489, lo que implica una suba mensual cercana al 2,4%. Para febrero, el precio negociado ronda los $1.522 y para marzo los $1.555, con incrementos mensuales del orden del 2%.

Si bien el panorama luce calmo, la atención estará puesta en el impacto del turismo emisivo sobre la demanda de divisas y en la capacidad del Gobierno para avanzar con la compra de reservas.

Desde la consultora LCG advierten que "la dinámica del turismo durante el verano será clave para entender cómo debe acomodarse el dólar", y señalan que, por ahora, las compras de divisas anunciadas forman más parte de un esquema preventivo que de una intervención concreta.

En líneas generales, los economistas coinciden en que no se esperan sobresaltos cambiarios en el corto plazo. "No veo, por ahora, un escenario complicado. Probablemente el Gobierno utilice tasas de interés más altas para ordenar el mercado, sobre todo cuando desaparece la demanda estacional de pesos", sostiene Tiscornia.

Por su parte, Andrés Salinas, economista de la Universidad Nacional de La Matanza, considera que el nuevo esquema "deja buenas bases para evitar un atraso real del tipo de cambio y establece reglas más claras para la acumulación de reservas".

"La confianza y la credibilidad son claves para que el sistema funcione. Mantener la disciplina fiscal y seguir bajando la inflación es fundamental para despejar temores de saltos bruscos", concluye.

En ese sentido, el mercado observa con atención el recorrido de la banda superior, que podría cerrar enero cerca de los $1.564, permitiendo cierta depreciación sin intervención directa del Banco Central y funcionando como una antesala hacia un esquema de flotación más libre.