Las ventas de los comercios minoristas pymes por el Día de la Madre registraron una caída del 0,9% en comparación con el 2023, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Esta es la tercera disminución anual consecutiva, luego de las caídas del 3,2% en 2023 y del 4,7% en 2022, reflejando un contexto de menor poder adquisitivo y de consumo más moderado.
El boleto promedio por compra fue de $33.819, con una inclinación hacia regalos económicos como libros e indumentaria de bajo costo. Según CAME, "más allá de la comparación anual, fue una fecha con actividad moderada", aunque 7 de cada 10 negocios indicaron que los resultados fueron iguales o mejores de lo esperado.
Variaciones por rubros
A pesar del retroceso general, algunos sectores lograron un equilibrio positivo. Tres de los seis rubros relevados registraron subas interanuales, destacándose el sector de electrodomésticos, artefactos del hogar y equipos de audio y video, que creció un 12,1% impulsado por las facilidades de financiamiento con hasta 9 cuotas sin interés y hasta 36 con interés. . En contraste, Equipos periféricos, celulares y accesorios mostraron la mayor retracción, con una caída del 15,6%, afectada por faltantes de stock y menor oferta de financiamiento.
Otros rubros tuvieron las siguientes variaciones:
- Calzado y marroquinería: caída del 0,6%, con un ticket promedio de $41.347.
- Cosméticos y perfumería: disminución del 2,3%, con un ticket de $27.397.
- Indumentaria: suba del 6,3%, con un ticket promedio de $36.416, siendo uno de los regalos más elegidos.
- Librería: mejora del 10,3%, con un ticket promedio de $25.059, el más bajo de todos los rubros.
Financiación y promociones
El impacto de las promociones fue crucial para los comercios. Seis de cada diez negocios ofrecieron descuentos, principalmente en alianzas con bancos y pagos en efectivo. Las mayores ventas se concentraron entre el viernes y el sábado, con un movimiento más fuerte en los locales.
El informe de CAME muestra cómo el contexto económico sigue golpeando al consumo, con familias priorizando compras más económicas y financiadas. A pesar de los esfuerzos de los comercios para atraer a los consumidores, la tendencia a la baja refleja la pérdida del poder adquisitivo y la cautela en el gasto de los argentinos.

