El Gobierno volvió a limitar los aumentos de impuesto que gravan a naftas y gasoil, generando de esta manera una pérdida fiscal de un volumen importante.
La norma, implementada a fines de agosto a través del Decreto 617, La administración de Javier Milei decidió seguir aplicando de manera parcial los impuestos a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (CO2), como había hecho a lo largo del año.
Cuánto pierde el Gobierno
Con esta medida busca aliviar el impacto en los costos de transporte, la producción agropecuaria y los presupuestos de motoristas y automovilistas, sobre todo en pleno período preelectoral.
Con esta decisión, la Casa Rosada limitó el incremento a $11,2 por litro los tributos sobre las naftas y en $9,6 sobre el gasoil, buscando de esta manera atenuar la presión sobre los precios en surtidor.
Un informe semanal de la consultora Economía y Energía indica que la postergación de la actualización completa de estos impuestos implicará para las arcas públicas una pérdida de recaudación estimada en 177 millones de dólares en septiembre y 1.786 millones acumulados en los primeros nueve meses del año.
De cuánto debería ser y cómo es en realidad
La normativa vigente establece que el ICL y el impuesto al CO2 deben actualizarse trimestralmente según la variación del Índice de Precios Minoristas (IPD). Sin embargo, para evitar presionar los precios, la actualización se postergó en varias ocasiones.
Según la normativa, el ICL sobre el gasoil debería promediar $328 por litro, pero se limitó a $208, generando de esta manera un retraso de $120.
En tanto, el de las naftas debería ser actualmente de $507 por litro, pero tras la última actualización quedó en $278.
Por otra parte, según aclara el informe de la consultora, si se consideran exenciones como biocombustibles y ventas en la zona sur del país, el impacto promedio en los precios en surtidor fue menor, con aumentos de $8,4 por litro en gasoil y $8,8 en naftas en septiembre.
Redactada con información de Radio Mitre.

