La industria láctea argentina vive hoy una realidad partida al medio. Por un lado, los barcos cargados de leche en polvo y quesos hacia Brasil y Argelia marcan un hito: en 2025 se exportaron 425.042 toneladas, el volumen más alto desde 2013. Pero, por el otro, el mostrador de las empresas locales muestra una imagen desoladora de concursos preventivos y plantas paralizadas.
El "boom" que no llega a la rentabilidad
Según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, las exportaciones crecieron un 11% en volumen y un 20% en valor, inyectando divisas frescas por USD 1.690 millones. Sin embargo, para el productor que ordeña cada día, la cuenta no cierra.
Mientras que el costo de producción se ubicó en $491,66 por litro, el mercado apenas pagó $476,60. Esta brecha dejó una rentabilidad negativa del 1%, obligando a muchos tambos y pymes a trabajar a pérdida o, peor aún, a declararse en quiebra.
El mapa de las empresas en crisis
El contraste es brutal. Mientras el sector celebra récords de producción (11.617 millones de litros), marcas que acompañaron a los argentinos durante décadas están en terapia intensiva:
- SanCor: La cooperativa más emblemática sigue en concurso preventivo con una deuda que supera los USD 400 millones y más de 300 pedidos de quiebra. Recientemente, la Justicia ratificó su intervención por ocultar información clave.
- Verónica: Con base en Mar del Plata, la firma adeuda unos USD 50 millones. Aunque gigantes internacionales mostraron interés en comprarla, las diferencias de valuación mantienen la planta inactiva.
- La Suipachense y ARSA: Ambas marcas, que supieron ser líderes en yogures y postres, declararon la quiebra definitiva en noviembre pasado tras años de deudas acumuladas bajo la gestión del grupo Maralac.
- Guaymallén: La pyme cordobesa también solicitó el concurso preventivo este año por una deuda de USD 19 millones, asfixiada por el deterioro del precio de la leche.
Brasil: el cliente que sostiene el sistema
El informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) destaca que el 41% de lo que exportamos va hacia Brasil. Si bien esto permitió que el sector no colapsara totalmente, la dependencia de un solo mercado y la caída del precio en dólares que recibe el productor (un 23,8% menos que el año anterior) crearon una "tormenta perfecta".
Hoy, la industria láctea argentina exporta el 27% de su producción total, pero el eslabón interno está roto. Sin un precio de equilibrio que hoy debería rondar los $558 por litro, el riesgo es que el boom exportador termine siendo el último suspiro de las marcas que marcaron la historia de nuestra mesa.
