En medio de tensiones crecientes por los recortes presupuestarios y la caída de recursos coparticipables, los gobernadores insisten en concretar una reunión con el presidente Javier Milei. El objetivo: renegociar un nuevo pacto fiscal que permita ordenar el sistema tributario argentino y garantizar un equilibrio federal sostenible, frente a un modelo actual que genera más dudas que certezas.
El tema no es nuevo, pero se ha agudizado desde la implementación de la llamada motosierra fiscal que llevó adelante el Gobierno nacional, reduciendo abruptamente el gasto público. Si bien estas medidas encontraron eco en algunos mandatarios provinciales, la mayoría aún resiste aplicar recortes de magnitud y se ven presionados por una caída notable en la recaudación.
El tributarista Diego Fraga, en diálogo con Sin Verso (lunes a viernes de 9 a 12, por FM 91.7 y Ciudadano News en Twitch), explicó que "todos los impuestos que han bajado y que son coparticipables tienen un impacto directo en la recaudación provincial y de la Ciudad de Buenos Aires".
Según Fraga, la dinámica actual ha derivado en una negociación constante entre Nación y provincias. "Hay mucha expectativa porque los contribuyentes también esperan un alivio: la carga fiscal ha sido alta y ha castigado a la producción. Pero todos esos movimientos fiscales tienen su correlato en la recaudación, tanto nacional como local".
Si bien el Gobierno nacional logró ajustar sus cuentas mediante un fuerte recorte del gasto, la situación es distinta en los niveles subnacionales. "Pocos gobernadores están siguiendo el ejemplo nacional de bajar impuestos y reducir gastos", advirtió Fraga. Y destacó que el IVA, impuesto que representa más del 70% de la recaudación provincial indirecta, "es hoy el tributo más distorsivo para la producción".
Uno de los reclamos recurrentes de las provincias es la falta de previsibilidad. "Muchas veces se anuncian reformas nacionales que afectan directamente los ingresos provinciales porque son fondos coparticipables. Eso descoloca a los gobiernos locales, que deben salir a cubrir parches", detalló el especialista. En esos casos, la Nación compensa con transferencias discrecionales, "pero eso requiere una cirugía fiscal de alta precisión que muy pocos gobiernos logran ejecutar".
Fraga también subrayó que este problema no comenzó con Milei. "Viene de larga data, y fue profundizado por gestiones populistas que privilegiaron la caja antes que el federalismo".
Otro de los grandes obstáculos para el sistema productivo es el impuesto a los Ingresos Brutos, sobre todo en lo que respecta a su forma de recaudación. Fraga fue tajante: "Las retenciones y percepciones locales, aplicadas en cualquier etapa de la producción, sobre todo las bancarias, billeteras virtuales o tarjetas de crédito, son mecanismos de recaudación abusivos que no existen en ninguna parte del mundo".
"Es un sistema perverso que termina naturalizado. Cada movimiento financiero formal tiene una consecuencia: un manotazo de los fiscos locales. Esto empuja a muchas empresas hacia la informalidad. Es una trampa para la productividad", afirmó.
Asimismo, denunció que sistemas como SIRCREP y SICAP, usados para la recaudación automática, terminan generando saldos a favor irrecuperables. "Es un sistema premeditado de confiscación que se mete en lo mínimo de la vida cotidiana", sostuvo Fraga.

