Milos Maggi, Investigador del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), dialogó con Círculo Político (lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7, Ciudadano.news y Twitch), nos presentó una estrategia para abordar la tan esperada reducción de carga impositiva.
"Ha habido dos mensajes por parte del gobierno. Uno ha sido el de empezar a eliminar impuestos y simplificar el sistema tributario, que no significa reducir la presión porque puede ser compensado lo que recauda un impuesto que se elimina por algún otro, pero sí se hace más íntegro el sistema y se incentiva una menor evasión. Y por el lado de la presión tributaria per se, si el gobierno la va a disminuir o no... Creo que hay voluntad política, pero sí siempre hay que tener en cuenta que cuando se quiere bajar la presión tributaria hay que recortar por el lado el gasto, porque son dos puntas de la tijera que van juntas".
"Creo que el presidente Milei lo ha dicho en reiteradas entrevistas, en donde siempre la baja de impuesto está condicionada a que se logre reducir el gasto por algún lado".
La búsqueda de simplificación a la hora de pagar impuestos
"Hay dos cuestiones a tener en cuenta. Una, como dije antes, la simplificación del sistema siempre es mejor, porque la evasión tiende a ser menor y capaz que, incluso, la recaudación pasa a ser mayor, pudiendo financiar mayor gasto sin haber modificado las alícuotas; simplemente hay un mayor cumplimiento de las obligaciones porque más simple".
"Después, tenemos otra cuestión que en el corto plazo se puede empezar a pensar, que es un poco la calidad de los impuestos que tenemos en el sistema. Existen cinco impuestos que son los que más recaudan, de los cuales hay tres que son ineficientes. O sea, afectan a las decisiones de producción de cada una de las empresas y de los agentes que están en la economía".
"Podríamos empezar a reemplazar esos impuestos, que sean absorbidos por otros. Supongamos el caso de ingresos brutos, que no solo está solapado, cuando entra el impuesto sobre las ventas, como es IVA y tasas municipales, sino que es sumamente nocivo para la producción, porque genera efecto cascada en cada etapa y se va acumulando. Entonces, también viene a ser perjudicial para toda la cadena de producción más larga".
"En cambio, por otro lado, tenemos un impuesto como el IVA, que también grava las ventas, pero se puede ir compensando en cada etapa de la producción. Entonces hay un incentivo a invertir más por esta compensación entre el IVA crédito y el IVA débito, por ejemplo, y ahí ya los incentivos son distintos. Entonces, ya tengo que intentar aumentar la actividad económica, aumentar los controles, porque si voy a aumentar la actividad económica, voy a ir aumentando la recaudación, o sea, en el esquema de pensamiento del Gobierno se genera la pregunta de cómo estimular la inversión para que mi recaudación empiece a aumentar".
La eliminación de gravámenes provinciales
"Por un lado, se requiere la adhesión de las provincias. Por el otro, si se quiere hacer una reforma del sistema tributario, ahí tenés que buscar una coordinación fiscal, donde la nación se distribuya los impuestos con las provincias, ahí también habría que cambiar un poco la coparticipación. Por ejemplo, un esquema simple con dos impuestos, como puede ser ganancias e IVA. La Nación se queda con ganancias completamente, lo cual va a compensar lo que pierde la recaudación de IVA y las provincias se quedan exclusivamente con un IVA que absorba muchos otros impuestos como ingresos brutos y ahí sí se pueden comparar, porque están sobre la misma base imponible".
"Entonces, frente a un montón de impuestos con mal diseño, el IVA sería un super IVA y ahí también tenemos otra cuestión que es el criterio de correspondencia fiscal, en donde cada provincia se quedaría con todo IVA que recauda habiendo un primer estímulo de aumentar la actividad y llevaría a la Provincia a aplicar prudencia de no gastar de sobremanera, porque ahora sí tienen que financiar los recursos", explicó Maggi.
"El objetivo final es que cada provincia se financie con sus recursos para que haya una prudencia fiscal. Hoy la discusión que se abre siempre, es como hacemos con las provincias más rezagadas, que son principalmente las provincias del norte. Ahí uno podría plantear medidas intermedias temporales como puede ser un fondo de convergencia, o sea se define algún porcentaje de lo que coparticipa la provincia de nación y enviarlo a este fondo de convergencia, pero con la diferencia respecto a lo que existe actualmente es que ese fondo, por ejemplo, podría ser temporal y que esté condicionado a criterios de inversión".
"Por ejemplo, si de acá a 50 años no vemos que trajiste inversiones, el fondo se acaba. A la vez, el impuesto a las ganancias, como ocurre en muchos países, es que se termine gravando a las personas físicas, pero no a las empresas, entonces el sector puede producir de manera eficiente sin alterar sus decisiones. y después sobre la renta final que surge de la producción individual y corporativa y toda la actividad económica, recién ahí se grava a las personas. Y, además, es un impuesto progresivo y que le da esta herramienta a la nación de poder hacer redistribución de ingresos entre los sectores de la sociedad".
"Si no se hace un acuerdo y no se decide modificar la coparticipación, terminamos en el estatus quo de siempre. Ingresos brutos representa gran parte de los ingresos de muchas provincias, si no se quiere repensar todo el sistema como conjunto hay muchas cosas que es muy difícil que se empiecen a modificar".
"Uno puede hablar de una reforma tributaria: esto va para acá, esto va para allá, los montos más o menos todos equipados, la nación gana lo mismo que antes de la reforma, provincias igual. Pero, hay algo que también hay que tener en cuenta en este análisis, que es un poco el reordenamiento de las funciones del Estado. Nosotros tenemos un Estado con tres niveles de gobierno. En la Constitución se establece qué potestad tiene, qué atribución tiene cada nivel de gobierno. Lo que termina pasando en la práctica es que los distintos niveles de gobierno, principalmente la nación, se termina metiendo en las funciones provinciales. Por ejemplo, la educación, la salud, y ahí en ese sentido tenemos gastos de coordinación y administrativos, porque tenemos dos niveles que hacen lo mismo. Entonces, por más que coordines todos los impuestos, si no ordenas por el lado funcional, probablemente el equilibrio fiscal no se pueda alcanzar. Entonces, acá el reordenamiento va por ambos lados", dijo el entrevistado.
Impuestos al sello
"Yo tengo entendido que el cheque y derechos de exportación son impuestos que van todos juntos, corresponde al 12% de la recaudación y van todos a la nación y son parte de los impuestos que deben eliminarse, porque está incentivando a la informalidad".
"Solamente cuando se empiece a reordenar los impuestos y cambien las estructuras de incentivos en la economía, se va a empezar a aumentar la actividad, no es al revés".
"El Gobierno, si no empieza a discutir propuestas como esta, en el largo plazo va a empezar a tener problemas para sostener los números que está teniendo hoy en día. Esto no solo busca que haya equilibrio fiscal, sino que sea sostenido en el tiempo. Es un poco la discusión entre el ajuste tradicional y el reordenamiento estatal".
"Gran parte de los resultados fiscales que se logró durante la gestión de Milei era basándose en impuestos, como el impuesto país que tenía fecha de vencimiento y que, además, son impuestos nocivos. Entonces, en la medida que estos impuestos se vayan cayendo o que empecemos a sufrir la necesidad de aumentar el gasto para hacer crecer la actividad, va a hacer falta a ver más énfasis en estas propuestas", culminó Milos Maggi.
Producción Periodística: Daniel Gallardo - Enrique Villalobo.


