Después de siete años, el Gobierno nacional consiguió vía deuda con el sector privado US$ 1.000 millones para reforzar las reservas del Banco Central gracias a la emisión de un bono en pesos a tasa fija y con vencimiento en 2030, dirigido a inversores extranjeros.
El BONTE 2030, ofrece un rendimiento del 29,5% anual en pesos, lo que equivale a una tasa mensual del 2,45%. La colocación incluye una opción de salida anticipada que podrá ejecutarse en mayo de 2027.
Esta jugada financiera refleja una apuesta del mercado por la estabilidad relativa del peso a mediano plazo, aunque también muestra que el mercado aún no confía en un colapso de la inflación hacia mediados de 2026, como plantea el Gobierno. De hecho, la alta tasa pactada va a contramano del discurso oficial sobre una baja sostenida de precios.
Con el BONTE 2030, Lecap, Boncer y Boncap se cubrieron los vencimientos
Para evitar un incremento en la deuda externa, el Tesoro emitió $1,15 billones, lo que genera presión monetaria adicional y podría influir sobre la cotización del dólar, que ya mostró subas esta semana. La licitación coincidió con una semana de fuerte volatilidad cambiaria, donde el dólar oficial mayorista alcanzó los $1.161.
Además del BONTE, el Gobierno colocó otros instrumentos tradicionales como Lecap, Boncer y Boncap por $7,41 billones. Con esto, logró renovar el 100% de los vencimientos del día por $8,56 billones, aunque debió emitir $1,15 billones para cubrir la diferencia entre los $7,41 billones ingresados en moneda local y los vencimientos mencionados. En total, la operación fue exitosa en términos de financiamiento, pero plantea desafíos en materia de estabilidad monetaria.
Expertos señalan que el interés de los fondos del exterior por este tipo de activos está vinculado a las tasas extraordinarias que ofrece Argentina, muy superiores a las de otros países emergentes. "Un bono paraguayo rinde 8% anual en guaraníes. Acá 29,5%", explicó Santiago López Alfaro, presidente de Dracma Investments.
Con información de BAE

