Consumo asfixiado: sin política económica de fomento al comercio e impuestos galopantes
El vapuleado poder adquisitivo y una macroeconomía que sigue adormecida impactan al comerciante, mientras que la alta carga impositiva hace inviable cualquier estrategia.
Salvador Femenía, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), explicó en el programa Círculo Político (lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7Ciudadano_News en Twitch), el momento muy delicado que atraviesa el consumo y el sector comercial en la Argentina, donde, pese a que hay promociones y varias formas de pago, no logran reactivarse las ventas.
-El círculo recesivo
"En realidad, la situación es muy complicada. Se nota en los niveles de consumo en una economía como la nuestra que depende mucho del mercado interno. El consumo no funciona, y por lo tanto, tampoco funciona la industria Pyme, todo basado en una falta de poder adquisitivo. Los comerciantes echan mano a todo tipo de herramientas como promociones, planes de cuotas, descuentos y liquidaciones para poder sostener una venta."
"El objetivo ya no es vender más, sino poder mantener el consumo en un escenario donde vienen aumentando los servicios, no aumenta la venta y los sueldos no aumentan lo que tienen que aumentar. Esto genera un círculo que tira todo para un nivel muy bajo, una situación que podríamos ya calificar de recesiva. El planteo esencial de CAME es que la economía se reactive", explicó el entrevistado.
-Políticas gubernamentales y desgaste macroeconómico
"El gobierno tiene una dirección determinada y no se aparta de eso. Parece que el gobierno hizo uso de algunas variables de la macroeconomía que quiere mantenerlas hasta un momento determinado, como las elecciones de este mes. Hace 6 meses se ancló el tipo de cambio y se decidió que las paritariasno aumenten más allá del 1%. Todo esto hace un tránsito que fue desgastando la situación que teníamos previamente hasta el mes de abril, que era de recuperación, la cual fue muy saludable y basada en estabilidad. El gobierno de alguna manera no pudo cumplir con las mejoras, porque se peleó con los aliados que le ayudaban a sacar leyes. Se buscaba avanzar con una reforma laboral y una reforma tributaria, pero, sobre todo, lograr una baja de impuestos y un acuerdo con provincias y municipios para hacer más baja la carga impositiva", sostuvo Femenía.
"Hoy las tasas municipales se mantienen, lo que reduce las rentabilidades brutas. Si se tiene una rentabilidad bruta del 15%, la provincia y el municipio se llevan ocho puntos, lo cual es inviable. Esta presión tributaria lleva a tener más del 50% de contratación en negro, porque no se puede trabajar en esas condiciones. Nuestra propuesta es reflotar de alguna manera el consenso fiscal que se firmó en el gobierno de Mauricio Macri, que tendía a un horizonte de ir reduciendo gradualmente el impuesto sobre los ingresos brutos."
"Hay impuestos realmente malos, que nadie los defiende, pero que significan el 75 u 80% de recaudación de las provincias. No solo lo nocivo es el impuesto, sino los regímenes de recaudación, de percepción y retenciones que terminan originando saldos a favor. La provincia se está quedando con un montón de plata, que es capital de trabajo de las empresas. Aunque el gobierno reconoció que el consumo estaba muy bajo, cuando incluye consumos globales como autos importados o motos, el número es más positivo. Sin embargo, para el comercio de cercanía, el pequeño comerciante, la están pasando mal. Se debe generar una ley de coparticipación eficiente, algo que la política está debiendo desde el 94, concluyó Salvador Femenía.