Boom de carne importada: por qué Argentina compra afuera lo que siempre produjo
Según datos oficiales, el superávit comercial se redujo drásticamente en el primer cuatrimestre del año. Las importaciones de carne bovina y porcina alcanzaron niveles inéditos, mientras caen las exportaciones.
En un escenario económico complejo, el Indec informó esta semana que Argentina registró en abril uno de los niveles más bajos de superávit comercial en los últimos tiempos. La caída, que responde al fuerte incremento de las importaciones y la débil performance exportadora, encendió luces de alarma en el sector agroindustrial y entre los analistas económicos.
Javier Preciado Patiño, consultor agropecuario, explicó en diálogo con Sin Verso (lunes a viernes de 9 a 12 por FM 91.7 y Ciudadano_Newsen Twitch) que "el superávit comercial, uno de los dos superávits gemelos que necesita el Gobierno nacional, el otro es el fiscal, se ha reducido dramáticamente en este primer cuatrimestre del año". Según detalló, el país pasó de un promedio de 1.600 millones de dólares en el mismo período de 2024 a apenas 200 millones en 2025.
"La razón de fondo es que las importaciones están creciendo a un ritmo interanual del 35%, mientras que las exportaciones apenas lo hacen en un 3% o menos. Gastamos más dólares en importar y traemos menos dólares por vender al exterior. De seguir esta tendencia, el superávit comercial podría esfumarse antes de fin de año", advirtió.
Importación de carne en aumento: un fenómeno que trae problemas
Uno de los puntos más sensibles de este fenómeno es el aumento de las importaciones de alimentos, en particular carne. "Estamos en medio de un verdadero festival de importación de productos que perfectamente se producen en el país: tomate enlatado y pulpa de tomate desde China, zanahorias y cebollas desde Brasil y Paraguay, limones desde Chile... y ahora, también, carne", enumeró Preciado Patiño.
Aunque históricamente Argentina ha importado cantidades reducidas de carne porcina, los números actuales son llamativos: en abril ingresaron al país 6 mil toneladas, 6 millones de kilos, de cerdo, un volumen que no se registraba desde hace años. Pero la novedad más inquietante es la carne vacuna. "En enero importamos 500 toneladas y en abril fueron 1.500, es decir, se triplicaron en solo cuatro meses", detalló el especialista.
La explicación está, una vez más, en la relación precio-dólar. "Argentina está cara en dólares. Para un fabricante de hamburguesas, resulta más económico importar planchas de carne congelada desde Brasil que comprarlas a frigoríficos locales. Es una diferencia del 20%", explicó.
Efectos negativos
Lejos de traducirse en beneficios para el consumidor, esta situación genera un efecto dominó negativo en toda la cadena de valor. "Hoy el carnicero del barrio vende menos que hace seis meses, por lo tanto, pide menos mercadería. El matarife compra menos hacienda y esto impacta directamente en la producción primaria", subrayó Preciado Patiño.
La importación de carne implica, además, importar trabajo de otros países. "Cada vez que ingresa un corte desde Brasil, también estamos trayendo el trabajo del operario que faenó, despostó y procesó ese animal. Esto desarticula el tejido productivo argentino, genera fricciones sociales y económicas", alertó.
El consultor concluyó con una advertencia clara: "Esta política de apertura indiscriminada está generando una disrupción en las cadenas de valor, y detrás de cada eslabón hay personas. Todavía no tenemos plena dimensión del daño que esto puede causar".