A partir del 1° de septiembre, los bancos deberán inmovilizar un porcentaje récord de los depósitos a la vista, en una medida que no se registraba desde hace 32 años. Analistas advierten que esta estrategia podría tensar aún más la liquidez de las empresas y disparar la morosidad. Actualmente, los pesos que los bancos mantienen encajados en el Banco Central (BCRA) se ubican en niveles comparables a los del 2019, año de fuerte crisis financiera.
El lunes, tras un nuevo llamado a licitación de la Secretaría de Finanzas, el BCRA anunció un aumento de 3,5 puntos porcentuales en los encajes remunerados. Esta medida podrá integrarse con los títulos a plazo mayor a 60 días que el Tesoro colocará este miércoles y afectará tanto a depósitos a la vista como a los Fondos Comunes de Inversión (FCI) Money Market y plazos fijos.
En paralelo, la autoridad monetaria decidió reducir en 2 puntos porcentuales los encajes en efectivo de depósitos a la vista, también integrables con letras y bonos del Tesoro. Según fuentes oficiales, este ajuste responde a pedidos realizados por los bancos durante las últimas reuniones, en un contexto de creciente volatilidad financiera tras el cambio en la política monetaria.
Impacto sobre las empresas y la actividad económica
Se trata de la cuarta modificación en los encajes desde el desarme de las Lefis, que liberó un gran volumen de pesos en circulación, provocando inicialmente una caída de tasas y luego un fuerte repunte.
Un informe de PPI señala que desde septiembre los encajes sobre depósitos a la vista alcanzarán un promedio de 52,3% (considerando efectivo y porción integrable), el nivel más alto desde enero de 1993, cuando llegó al 71%. Desde julio, el aumento acumulado fue de 8,3 puntos porcentuales, con el mayor salto registrado en los FCI Money Market, que pasaron a 48,5%.
La Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia advirtió que los pesos encajados en la cuenta corriente del BCRA ya alcanzan el promedio de 2019, año en que el crédito cayó un 40% anual. "Este endurecimiento monetario impactará directamente en las tasas activas, especialmente en adelantos y documentos para empresas. Los descubiertos ya superan el 7% mensual, más del triple de la inflación de agosto, y la escasez de liquidez se intensificará en las próximas semanas", señalaron.
Según estos analistas, la morosidad, que hasta ahora afectaba sobre todo a hogares, podría extenderse a las compañías. Las empresas con mayor capacidad de liquidez contarán con más efectivo, mientras que aquellas con restricciones deberán ajustar compras o modificar plazos de pagos a proveedores.
Objetivo: renovar deuda y contener dólar y tasas
En la licitación de este miércoles, la Secretaría de Finanzas colocará Lecaps, títulos indexados al dólar oficial y bonos ajustables por la tasa Tamar de plazos fijos mayoristas. Con los encajes integrables en estos instrumentos, el Gobierno busca renovar gran parte de los $7,7 billones que vencen esta semana y evitar un exceso de pesos que presione a la baja las tasas y al alza la demanda de dólares.
"La política monetaria sigue centrada en las necesidades financieras del Tesoro, con especial atención al dólar, tras la intervención reciente para sostener la curva de pesos. Esto asegura demanda de los bancos y un rollover elevado en la licitación", señaló la consultora Outlier.
No obstante, advirtieron que las tasas altas no estarían conteniendo la demanda privada de divisas, sino más bien reforzando la desconfianza en el período postelectoral. "El uso reiterado de medidas regulatorias y cambios discrecionales en los encajes no contribuye a generar confianza en los agentes privados", concluyeron.
En este contexto, el Gobierno vuelve a priorizar la desaceleración de la inflación, buscando mantener el dólar estable. Sin embargo, los efectos sobre la actividad económica son cada vez más visibles y generan dudas sobre la efectividad de los cambios en la política monetaria, todo en medio de un clima político agitado por recientes controversias de corrupción.