El Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el equipo económico han puesto en marcha un giro decisivo en la política monetaria, con un objetivo claro que impacta directamente en el bolsillo de la clase media argentina: reducir las altas tasas de interés. Este movimiento busca aflojar el "apretón monetario" que, hasta hace poco, mantenía a raya la liquidez y elevaba el costo del financiamiento a niveles asfixiantes.
Hasta hace solo unos días, las empresas enfrentaban, por ejemplo, una tasa del 190% nominal anual (TNA) para el descubierto en cuenta corriente. Con la intención de revertir esta situación y reactivar la economía, el BCRA busca fundamentalmente reducir la volatilidad de las tasas de interés.
Dos claves para la llegada de dinero y la baja de tasas
La posibilidad de un abaratamiento del crédito se sustenta en dos grandes acciones implementadas por el Gobierno:
1. La inyección de liquidez histórica
La primera señal de que el Gobierno prioriza empezar a reducir las tasas altas por sobre la renovación de la deuda se vio en la licitación del Tesoro post electoral. Economía convalidó un roll over (renovación de deuda) bajo del 57%, lo que permitió liberar al mercado unos $5 billones de pesos.
Esta importante inyección de liquidez al sistema financiero se da este viernes y tiene un propósito central: darle aire a la economía. El equipo de Research de Puente analizó que la emisión de estos $5 billones debería cubrir las necesidades de muy baja liquidez en el sistema financiero. Además, destacaron que las tasas de colocación en la licitación fueron mucho menores que en las anteriores, reflejando una compresión de costos.
2. Flexibilización de encajes: el BCRA da más margen a los bancos
El Banco Central dispuso una medida clave que impacta en la forma en que las entidades manejan el dinero de los ahorristas: la flexibilización de los encajes bancarios.
¿Qué son los encajes? Son la porción del dinero que los bancos reciben de sus clientes (por depósitos, plazos fijos o cajas de ahorro) que no pueden prestar. Es un resguardo obligatorio que se mantiene inmovilizado en el BCRA o en las arcas del banco para garantizar la disponibilidad de fondos para los ahorristas.
Con la nueva disposición, que entrará en vigencia a partir del 1 de noviembre de 2025, las entidades financieras deberán cumplir con el efectivo mínimo en pesos basándose en el promedio mensual de sus saldos diarios.
¿Cómo afecta esto al ciudadano?
Anteriormente, los bancos debían informar y cumplir estrictamente su posición de encajes día por día, una exigencia que complicaba la operatoria y administración de liquidez. Al cambiar al promedio mensual, el BCRA les da una herramienta para optimizar la administración de liquidez, permitiéndoles gestionar sus activos de forma más flexible. Esta flexibilización se considera un paso para aflojar el apretón monetario.
Aunque la normativa establece que ningún banco podrá tener, en un día individual, una integración inferior al 95% de la exigencia total (manteniendo un límite para evitar descalces abruptos), el cambio general busca que, al haber más liquidez y menor volatilidad en la administración de los fondos bancarios, el costo del dinero se reduzca para los usuarios finales, haciendo que los préstamos personales y el financiamiento con tarjeta sean potencialmente más accesibles.

