El Gobierno nacional oficializó un acuerdo con Estados Unidos que redefine el mercado automotor de alta gama. Se trata de un cupo anual de 10.000 vehículos fabricados en Norteamérica que podrán ingresar al país sin pagar el arancel extrazona del 35%.
La medida beneficia exclusivamente a modelos de nicho que no compiten con la producción local. Entre las condiciones, se destaca que las pickups deben superar los 5,5 metros de largo, abriendo la puerta a "bestias" como la Ford F-150, la RAM 2500 o la Chevrolet Silverado. El beneficio también alcanza a grandes sedanes de lujo y modelos eléctricos, facilitando una potencial llegada de Tesla al país.