La escalada bélica en Medio Oriente y el virtual cierre del estrecho de Ormuz impactaron de lleno en la política fiscal energética de la Argentina. Debido al fuerte incremento en la cotización internacional del petróleo Brent, que este viernes cerró por encima de los USD 103, se activó de manera automática un aumento en las retenciones a las exportaciones de crudo convencional. Según confirmaron fuentes oficiales, la alícuota pasará a ser del 8%, tal como lo establece el Decreto 59/2026 firmado a finales de enero por la administración libertaria.
Impacto del shock externo y normativa vigente
Desde la Secretaría de Energía ratificaron que la aplicación de este tributo no responde a una decisión arbitraria, sino al cumplimiento de un mecanismo automático. El esquema actual estipula que, mientras el barril se mantenga por debajo de los USD 65, las ventas al exterior están exentas. Sin embargo, al superar la barrera de los USD 80, se restablece la tasa fija del 8%. El equipo económico liderado por Luis Caputo había ajustado estos topes en enero para favorecer la competitividad, pero el imprevisto conflicto bélico disparó los precios internacionales un 53% en solo un mes.
Este escenario de alta volatilidad coincide con un momento histórico para la industria local. En enero de 2026, Argentina alcanzó un récord de producción con más de 4,2 millones de metros cúbicos extraídos, impulsado principalmente por el rendimiento de Vaca Muerta en Neuquén. No obstante, el "impuesto a la guerra" genera incertidumbre en las operadoras de yacimientos convencionales de la Patagonia, que enfrentan costos operativos crecientes y un agotamiento natural de sus reservas. Las empresas deberán ahora recalcular sus márgenes ante un barril que roza los USD 119 en sus picos de mayor tensión.