En lo que va del 2025, los aumentos en las prepagas en Argentina continúan golpeando el bolsillo de los afiliados. Si bien los incrementos no son tan desmedidos como en 2024, acompañan la inflación y hoy una cuota de medicina privada puede representar entre el 15% y el 20% del salario promedio.
Frente a este escenario, muchas familias se preguntan si conviene cambiar de prepaga o continuar con la actual. La abogada Carolina Accomazzo, especialista en derecho a la salud, explicó en Acceso Directo (lunes a viernes, de 16 a 17, por FM 91.7, Ciudadano News en YouTube o Facebook y Ciudadano_News en Twitch), los principales puntos que deben evaluarse antes de dar el paso.
Enfermedades preexistentes: el factor clave
Uno de los aspectos más importantes es la enfermedad preexistente o previa. Al momento de afiliarse a una nueva prepaga, el formulario incluye una declaración jurada de salud. Allí se debe informar cualquier condición médica, desde hipertensión hasta un posible embarazo.
"Si la prepaga detecta una enfermedad preexistente puede cobrar una cuota diferencial y esto está permitido por la ley. En caso de falsear información, la empresa puede dar de baja al afiliado sin previo aviso", advirtió Accomazzo.
Por eso, los especialistas recomiendan declarar siempre con sinceridad. Mentir u omitir datos puede derivar en la pérdida total de la cobertura.
La edad también influye en la cuota
Además de las patologías previas, las cuotas de las prepagas se calculan por rangos etarios. A mayor edad, más alto es el costo mensual. En la página de la Superintendencia de Servicios de Salud pueden consultarse los valores de referencia que utilizan las empresas para fijar los montos.
Esto significa que, incluso sin enfermedades, cambiar de prepaga a edades avanzadas suele resultar más caro que mantener la cobertura original.
Medicamentos y coberturas: un golpe al bolsillo
Otro factor a considerar es el costo de los medicamentos. Mientras que en obras sociales como PAMI muchos remedios son gratuitos, en la mayoría de las prepagas los descuentos rondan el 40%, con algunas excepciones del 70% para patologías crónicas o 100% en casos de discapacidad.
"Más allá de la cuota, la gente siente el impacto en los remedios y tratamientos. La vida cotidiana se volvió mucho más cara", señaló la especialista.
Qué hacer si la prepaga rechaza una cobertura
La abogada recordó que los afiliados tienen herramientas legales cuando las empresas niegan una prestación. "Se puede iniciar un reclamo en la Superintendencia de Servicios de Salud, que es gratuito. Pero si hay urgencia, lo más efectivo sigue siendo un amparo judicial, donde la justicia suele actuar rápido en defensa del derecho a la salud", subrayó.
Finalmente, Accomazzo remarcó que cambiar de prepaga no es un trámite simple. "No es como portar un número de celular. Hay que analizar la situación personal, la edad, el estado de salud y la capacidad de pago antes de decidir", concluyó.

