Argentina recibe un nuevo respaldo de Estados Unidos, y la pregunta queda abierta: ¿el Gobierno solicitará más préstamos? Mientras, Caputo y Gueorguieva se reunirán hoy en Washington para monitorear la marcha del programa con el FMI y analizar la compleja situación global.
Fernando Marengo, economista jefe de BlackTORO Global Investments y Arriazu Macroanalistas, explicó: "Si nos vamos una semana atrás, yo lo pondría en el contexto del acuerdo con el FMI, donde el desembolso que comprometió el organismo es mayor que el que imaginaba el mercado. Son 15 mil millones de dólares este año cuando Argentina no tiene vencimientos con el Fondo este año; segundo, la refinanciación del Swap que tiene el Banco Central con el Banco Popular de China, que había que empezar a pagar a partir de junio y se postergó hasta junio del año que viene; y tercera, en aquel momento en la economía americana muy turbulenta, que lo manden al secretario del Tesoro -que es el ministro de Economía de Estados Unidos- a pasarse un día en Argentina, la verdad que llamó la atención el espaldarazo".
En su diálogo con Círculo Político (lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7, Ciudadano News Radio y Twitch), inscribió en ese respaldo esta eventual línea de financiamiento: "si hay un shock global que afecte el mercado de cambio local lo que te ofrece el Tesoro americano son dólares para intervenir el mercado de cambio, y la verdad, no lo veo como una debilidad sino como un espaldarazo".
A su vez, recordó que "La última vez que el Tesoro usó esta línea le prestó a Uruguay 1.500 millones de dólares en el 2002, consecuencia del impacto financiero y cambiario que estaba teniendo la caída de la convertibilidad en Argentina sobre Uruguay; y antes, el Tequila en el '95 que le prestó 20 mil millones de dólares a México también para evitar la turbulencia y volatilidad", y remarcó: "Es una muy buena noticia que junto con lo otro ayude a consolidar el tema de la solvencia financiera argentina".
Las anclas y los superávits
En las últimas semanas, el Gobierno desmontó el plan económico vigente, para iniciar lo que llamó la Tercer Etapa, y al analizar los cambios y las continuidades, Marengo aseveró: "El 12 de diciembre del 2023 se planteó el ancla fiscal y el ancla cambiaria. El ancla fiscal fue pasar de un déficit de 5% de PBI a un superávit de 0,3% a fin del año pasado, y este año el gobierno está reforzando el ancla fiscal, o sea, está diciendo este año vamos a tener un superávit más grande que el del año pasado, e incluso más grande que el que está acordado con el FMI". Y con respecto al ancla cambiaria, sostuvo: "Es lo que relativizó con el nuevo esquema monetario donde se puso una meta sobre agregado monetario con una banda de tipo de cambio. Tenías dos anclas, una la fortaleciste y la otra la estás relativizando".
Pero otro tema que cambió con respecto al año pasado es que se perdió el superávit de balanza comercial, y sobre ello, el especialista manifestó: "Respecto del deterioro de las cuentas externas, hay una primera parte que es exportadores retrasando la liquidación e importadores que están acelerando pagos; cuando uno ve las cuentas externas en base devengada es superávit, no tenés déficit. Segundo, cualquier país que tenga un programa económico exitoso le entran dólares, crédito externo y eso te aumenta la capacidad de compra, tanto de bienes exportables, como importados, como no transables, entonces, siempre que te entran capitales se te deterioran las cuentas externas".
Cambio de modelo
El esquema también significa cambios en la escala productiva, cuyo aparato se verá obligado a ser competitivo o reconvertirse. El entrevistado explicó lo que viene señalando: "Argentina, como viene de un modelo sustitutivo de exportaciones se dedicó a producir trigo, soja, carne, leche, heladeras, celulares, televisores y computadoras, autos, y eso no lo hace ningún país del mundo. El mundo aprendió cómo se genera bienestar, cada país produce los bienes en los cuales tiene ventajas comparativas y el resto lo importa al resto del mundo; entonces, estas importando los productos que se producían localmente de manera ineficiente y que eran muchísimo más caros en Argentina que el resto del mundo. ¿Cómo se compensa eso? profundizando la producción en los sectores en los cuales tenés ventaja comparativa que es agroindustria, energía, petróleo, gas, litio, cobre, conocimiento, diseño y un montón de otras cosas que Argentina tiene ventaja comparativa".
"Definitivamente, si se avanza con este modelo es el modelo inverso a lo que vivió Argentina en los últimos 70 años", resaltó.
Productivos y parasitarios
Claro que una economía que ha vivido al amparo de esos procesos económicos encuentra nuevos desafíos y una parte entra en riesgo de desaparición: "Hay tres tipos de productos en Argentina, el sector que es competitivo, exporta y tiene una rentabilidad interesante. Sectores que para volverse competitivos deberían invertir, entonces, tienen que tomar una decisión, -más allá que siempre se reclama la necesidad de que el sector público te baje los impuestos nacionales, provinciales, municipales, haga la reforma laboral, que estoy de acuerdo que todo eso es necesario-, pero también el sector privado tiene que decidir invertir; hasta hace 15 meses atrás la mejor inversión era comprar mercadería importada al tipo de cambio oficial, conseguir un crédito a tasa fija, si era subsidiada mejor, acumular stock y cambiar maquinaria no, al menos que la consiga al tipo de cambio oficial. Ahora ese sector que podría ser competitivo tiene que tomar la decisión de agarrar parte de su ahorro e invertirlo en maquinaria que sea parte competitiva", explicó.
Pero marca otra realidad que es dura para muchísimas actividades y personas: "Hay un tercer sector que no es competitivo, que vive gracias a la política arancelaria y paraarancelaria de protección. En un caso extremo digo, Argentina no puede producir camisetas blancas para competir con una producida en Camboya o Vietnam y no somos competitivos, no podemos producir eso. Entonces, cuando uno después dice cómo puede ser que una camiseta blanca en Argentina salga 80 dólares, básicamente prohibir la importación de camisetas blancas. Entonces, para que esa industria que es tan ineficiente gane plata tiene que salir 80 dólares la camiseta, ¿tiene sentido?, no, porque ahí no estamos generando bienestar ni valor, y a ese sector hay que reconvertirlo en otra cosa".


