El intercambio comercial de Argentina registró un incremento del 30,2% en diciembre de 2024 en comparación con el mismo mes del año anterior, alcanzando un monto de 12.405 millones de dólares. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), las exportaciones totalizaron 7.035 millones de dólares, mientras que las importaciones ascendieron a 5.369 millones, lo que dejó un superávit comercial de 1.666 millones de dólares, consolidando un saldo positivo por decimotercer mes consecutivo.
Alejandro Barros, economista y profesor de Economía Monetaria en la Universidad de Morón, explicó en el programa Sin Verso, de Ciudadano.News: "El intercambio comercial es básicamente todo lo que vende el país al exterior y lo que compra. O sea, el país vende productos que pueden ser bienes producidos o servicios y compra a su vez bienes y servicios; ese es el intercambio comercial".
En los últimos meses, las importaciones se han visto frenadas por la escasez de dólares en el mercado. Barros señaló que "durante los años anteriores a este gobierno se frenaron un poco artificialmente las importaciones porque no había dólares. Este año comenzó con una fuerte devaluación que incentivó las exportaciones y desincentivó las importaciones".
El economista también destacó la creciente comercialización de productos de hidrocarburos provenientes de Vaca Muerta y otros yacimientos de petróleo, junto con el impulso a la exportación de minerales. A esto se sumó una producción agropecuaria considerada "buena" en 2024, aunque no excelente, lo que contribuyó a un notable aumento en las exportaciones, especialmente en un contexto de dólar alto.
"Eso es un conjunto que hace que se exportó muchísimo más, sobre todo con el peso devaluado desde principios de año, lo que generó un arrastre muy positivo para 2024", puntualizó Barros.
El superávit comercial no tiene un efecto tan significativo en la macroeconomía del país. Barros explicó que "cuanto más vende el país, más divisas genera para afrontar importaciones. Sin embargo, una balanza comercial negativa también puede ser positiva si se compensa con un flujo de capitales que permita financiar un mayor nivel de producción de bienes y servicios en el futuro".
El economista advirtió que ser un país netamente exportador no garantiza un desarrollo de primer mundo y subrayó la necesidad de realizar un análisis detallado de los sectores productivos: "Hay que analizar qué rubros subieron o bajaron en las importaciones y exportaciones. Este tipo de análisis microeconómico es clave para entender los movimientos en la balanza comercial".

