La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) oficializó este martes un cambio estratégico para la logística nacional. A través de la Resolución General 5797/2025, el organismo eliminó una restricción histórica que impedía a los buques internacionales recargar combustible libremente en los puertos argentinos.
Hasta ahora, una normativa de la gestión anterior limitaba la carga exclusivamente a lo "necesario" para arribar al siguiente puerto, una traba que generaba ineficiencias operativas y pérdida de divisas.
La medida, impulsada por Juan Pazo, secretario de Planeamiento y Gestión para el Desarrollo Productivo, se enmarca en el plan de desregulación profunda que lleva adelante el gobierno de Javier Milei.
El objetivo central es claro: terminar con barreras burocráticas que distorsionan el mercado y restan competitividad al comercio exterior.
Un impulso a la cadena de servicios portuarios
La antigua regulación no solo carecía de lógica comercial, sino que aumentaba los riesgos ambientales al obligar a los navíos a operar con márgenes mínimos de autonomía.
Con la nueva disposición, se facilita el uso del Sistema Informático MALVINA para las declaraciones de provisiones, otorgando un plazo de 31 días para cumplir con los trámites, lo que agiliza drásticamente la operatoria diaria.
Esta decisión permite que Argentina recupere terreno en el negocio de suministros marítimos. Al normalizar estas prácticas comerciales, los puertos locales podrán vender combustible sin topes arbitrarios, generando nuevos ingresos genuinos para la economía.
La desregulación no solo beneficia a las empresas exportadoras de energía, sino que reactiva toda una cadena de proveedores locales que habían sido desplazados por normativas que asfixiaban la actividad privada y fomentaban la ineficiencia logística en las terminales portuarias.