Alertan que el uso de dólares no declarados no reactivará la economía si no hay inversión
Alejandro Barros señala que, aunque la medida puede generar alivio financiero en el corto plazo, su impacto será transitorio si no se acompaña con políticas que impulsen la producción, el empleo y la llegada de capitales.
El ministro de Economía, Luis Caputo, encabezó un acto en la Bolsa de Comercio de Córdoba donde defendió el nuevo esquema que busca incentivar la circulación de los llamados "dólares del colchón".
El funcionario aseguró que si la medida tiene éxito, en el plazo de un año podrían eliminarse las retenciones y, en dos, el impuesto al cheque.
Economía argentina y dólares fuera del sistema: advertencias de expertos
El anuncio fue recibido con cautela en el ámbito académico. En diálogo con Sin Verso(lunes a viernes, de 9 a 12, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), el economista Alejandro Barros, profesor de la Universidad de Morón, sostuvo que la propuesta "toca un tema central, pero necesita de mayor profundidad y respaldo normativo".
"Es fundamental garantizar que no haya consecuencias penales, cambiarias ni fiscales para quienes decidan sincerar sus ahorros. Nadie va a sacar un dólar del colchón si teme que después el Estado venga a reclamarle el origen de esos fondos. Esos dólares son fruto del esfuerzo y del miedo acumulado tras décadas de persecución estatal", afirmó Barros.
El especialista advirtió que si bien la medida podría tener un efecto dinamizador en el corto plazo, no alcanzará a generar un cambio estructural si no se articula con políticas productivas que fomenten la inversión. "No se trata solo de hacer circular dólares, sino de direccionarlos hacia la producción, el empleo y el desarrollo de fábricas e industrias. Si no se acompaña con medidas de largo aliento, todo esto será un alivio efímero que apenas dure lo que dure el gobierno de Javier Milei", alertó.
Barros también se refirió a un problema más de fondo: la dependencia de los argentinos por el dólar como reserva de valor. "Estamos ahorrando en una moneda que representa el valor agregado extranjero. Eso, en términos macroeconómicos, significa que depreciamos nuestro propio valor agregado, el que se expresa en nuestra moneda nacional. Lo ideal sería reconstruir la confianza en el peso y fortalecerlo como herramienta de ahorro y de inversión", analizó.
Según el economista, si la medida logra destrabar parte del ahorro informal en divisas, podría comenzar a generar señales atractivas para los grandes fondos de inversión internacionales. "Esa es la clave para que la economía crezca de manera sostenible: que la inversión reemplace al consumo inmediato como motor. Si todo esto queda solo en una movida coyuntural, estamos en riesgo de destruir el ahorro de décadas sin construir una base sólida para el desarrollo".