El indicador del Riesgo País, de JP Morgan, cayó a 938 puntos este lunes tras romper el piso de las 1.000 unidades el viernes, en mínimos desde agosto de 2019. La baja, analizada por un especialista, no representaría un atractivo fuerte para los grandes inversores extranjeros.
Lavi Abraham, economista y referente del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), afirmó en el programa Sin Verso: "Hay un fuerte ajuste que evidentemente achica el gasto público y eso le permite al gobierno mostrarse hacia afuera como un gobierno promercado. Olvidándose bastante de todo lo que pasa en el interior del país. Se muestra para afuera de una manera, pero con un olvido importante de las necesidades básicas de nuestro país, sobre todo el fuerte ajuste en educación, universidad, salud, obras públicas, jubilaciones".
"Entonces, ese ajuste es bien visto por nuestros inversores que catalogan a nuestro país. Evalúan a nuestro país y le ponen esta suerte de cartel que es el de riesgo país que básicamente estamos hablando de una sobretasa. Es decir, de cuánto cobran por demás a ciertos países para prestarle a Argentina. Por prestarles le cobran más que a Estados Unidos, cuánto se mide con este indicador el riesgo país", se preguntó.
Poniendo el foco en JP Morgan, analizó que, "es una consultora internacional de un banco internacional que asesora a otros bancos o inversores. Que algunos son buitres y otros más o menos respecto de cuánto prestarle o no a Argentina. Entonces achicar el riesgo país implica que de acuerdo con JP Morgan es ahora menos riesgoso prestarle a Argentina, en términos de que pague o no su deuda externa. Lo que ven ahora es que hay un gobierno más comprometido con pagar la deuda externa que con no pagarla. Y eso queda claro con algunas declaraciones del presidente donde queda claro su prioridad número uno es pagar la deuda externa y esto hace bajar el riesgo país".
"Esto lo estamos viendo desde las universidades, las jubilaciones, el sector de salud, grandes programas de prevención de enfermedades, y sobre todo, obras públicas que faltan en todo el país que no se están haciendo. De infraestructura para pensar en la producción nacional. Únicamente se está pensando en un país que pague. Su deuda sin importar cómo y cuánto vaya a producir en el futuro. Que es la gran deuda de este gobierno. Plantear un eje de futuro respecto de qué quiere producir, hacer, cómo se imagina a la Argentina en los próximos años, más allá de que es un país pagador de deuda", analizó.
Destacó que, "nunca se lo escucha decir al presidente la palabra producción, exportación, puestos de trabajo. La palabra trabajo no está en el vocabulario oficial que va a producir Argentina. Y no es menor, porque justamente qué vamos a producir, exportar, hacer como país es lo que en todo caso permitirá o no pagar la deuda. Con lo cual no solo es un costo social actual, sino a futuro, porque si no hay producción o cómo vamos a producir, tampoco queda claro si vamos a pagar la deuda".
"Si se apuesta a un horizonte productivo del país, de pensar qué queremos ser como país y esto tiene varias formas. Y no todos podemos estar de acuerdo en todas las formas, pero sí en que si el país produce más, tenemos más producción, más puestos de trabajo, más exportaciones. De hecho, va a ser más fácil pagar la deuda, con lo cual la prioridad tiene que estar puesta en ese lado desde mi punto de vista. Del lado de qué producir y cómo agrandar el producto argentino y luego la deuda se paga sola", marcó.
Y aclaró: "Ahora, si la prioridad es achicar la producción, el gasto, tanto la nación únicamente para pagar la deuda, esto es un perro que se muerde su propia cola. Porque se achica la capacidad de recaudación, de producción, entonces, es cada vez más difícil pagar la deuda y exige cada vez más recortes. El ajuste exige cada vez más ajuste por su propia dinámica económica".
"Efectivamente, es la valoración que se hace desde afuera. Valoración que solo pone el eje en lo financiero, y no en lo productivo y ahí está la cuestión, lo hace un banco. Lo hace un fondo pensando en eso, ahora... ¿Esta baja del riesgo país va a permitir que vengan inversiones extranjeras a la Argentina?. No lo sabemos tampoco porque no queda claro que esto es automático ni mucho menos. Esto puede permitir en todo caso tomar una deuda más fácilmente, lo cual puede sostener un poco el valor del dólar. Finanzas en general, pero una cosa es endeudarse y otra cosa que vengan inversiones extranjeras a la Argentina y esto repercuta en nuestro producto nacional", reflexionó.
Sobre el tipo de cambio, "que es sostener el valor de dólar, así como está ahora, barato en términos relativos", especuló: "¿Es posible sostenerlo? Si en algún momento tiene que hacer una devaluación este gobierno que es probable que en algún momento tenga que corregir el tipo de cambio un poco, devaluar, ahí otra vez el riesgo país estará de la mano de eso. El riesgo país es muy político. Cuando hay un gobierno que de alguna manera no les convenga, el último gran salto del riesgo país se dio en 2019 cuando ganó Alberto. Que se suponía que iba a venir, no sé qué se esperaba, como si iba a venir un comunista o algo parecido y efectivamente no volvió a bajar hasta ahora, es muy político".
"Coincido en que puede bajar el riesgo país. Ahora, esa baja qué posibilidades tiene a hacer crecer efectivamente la economía nacional. Qué posibilidades tiene o cuánto nos beneficia en ese aspecto, del lado de la producción, del empleo, exportaciones. Y no hago juicio de valor sobre qué tipo de producciones. Pero no la veo porque la volatilidad de nuestro país históricamente ha hecho que no haya grandes inversiones. Y además, hay una idea de que las grandes inversiones extranjeras van a venir a salvarnos de alguna manera. Y eso dista bastante de serlo", consideró.
Y cerró: "Porque en general, a partir del RIGI estas grandes inversiones no van a dejar nada en el país. No generan puestos de trabajo o pocos en todo caso. Porque también son inversiones que si bien vienen de sectores que efectivamente no son mano de obra intensiva. Entonces, qué tipo de inversiones pueden venir no queda muy claro. Y entonces, la baja del riesgo país no queda claro que sea por lo menos directamente beneficioso, más allá que indirectamente pueda permitir un endeudamiento. Ahora, para qué va a usarse ese endeudamiento, si será para infraestructura, mejor producción, mejores rutas, puentes, ferrocarriles. O para pagar deuda. Otra deuda. Rollear deuda como dicen los economistas y finalmente una fuga de capitales. Si es para eso esa deuda no puede servir para nada. Lo importante también es pensar para qué nos podemos llegar a endeudar con esta baja de riesgo país, a quién le sirve y para qué se va a usar".