En una noche donde la Academia se abrazó a la épica, Racing Club cerró la fase de grupos de la Copa Libertadores de América como líder del grupo al vencer por la mínima diferencia a Fortaleza de Brasil. Ambos estaban clasificados.
La Academia, encontró la luz al final del túnel en los pies de Adrián "Maravilla" Martínez, quien con una pirueta acrobática desató el delirio en el Cilindro.
El triunfo, que lo catapulta como el tercer mejor primero de la competición, fue el corolario de un partido que Racing jamás pudo dominar. El planteo visitante, férreo y con la clara consigna de arrancar un punto de Avellaneda, ahogó las ideas de un equipo de Gustavo Costas que lució desdibujado y carente de chispa en la generación de juego.
La Academia careció de ideas para derribar un muro brasileño bien plantado, que neutralizó los circuitos creativos y redujo al mínimo las ocasiones de peligro. Las situaciones más claras surgieron practicamente en el tiempo recuperado.
De hecho, antes del grito sagrado de Martínez, Martirena había estrellado un remate en el travesaño, y en la réplica, Fortaleza estuvo a punto de silenciar el estadio con un contraataque letal.
Sin embargo, cuando el empate parecía un destino ineludible "Maravilla" Martínez emergió para destrabar un encuentro que se vislumbraba sellado.
Su gol, una joya de plasticidad y oportunidad, no solo le dio la victoria a Racing, sino que le otorgó el respiro necesario para encarar el futuro con mayor confianza tras haber cumplido el primer objetivo.
Racing quedó con 13 unidades y Fortaleza con 9.