Valentín Gómez, defensor de Vélez Sarsfield, no ocultó su frustración tras el fracaso de su posible transferencia al Udinese de Italia. El joven futbolista de 21 años había sido prometido como una de las adquisiciones clave de Foster Gillet, el empresario estadounidense que desembarcó en el fútbol argentino con grandes promesas. Sin embargo, el traspaso nunca se concretó, y Gómez tuvo que regresar al Fortín de Liniers con un sabor amargo.
La mala experiencia con Foster
"Sinceramente, creo que no estaba al 100% para jugar. Me pidió Marcelo (Bravo) en la semana si estaba listo, le dije que sí, que iba a intentar hasta donde podía desde un lugar en el que me venía entrenando... es verdad lo que se dijo que estuve entrenando en una plaza", reveló el zaguero tras la victoria de Vélez ante San Martín de San Juan por la fecha 9 del Torneo Apertura 2025.
Críticas a la dirigencia
Valentín Gómez no solo apuntó contra Gillet, sino también contra la dirigencia de Vélez por su falta de apoyo durante el proceso fallido de transferencia. "Eso también es culpa de la dirigencia de Vélez. Si bien el primer responsable es Foster (Gillet), obviamente, no les costaba nada mandarme un permiso para entrenar a contra turno. Me tuvieron 10 días llorando en una habitación sin poder entrenar".
El zaguero de Vélez destacó que las condiciones en las que se entrena y se vive en el club distan mucho de ser las óptimas para un equipo de Primera División. "Desde ese lado, un poco con bronca también porque nosotros después damos la cara y somos los responsables del mal momento que vivimos, pero las condiciones en las cuales entrenamos no son óptimas, la cancha no está en el mejor estado, el vestuario hay que remodelarlo".
Y continuó: "Hay que hacer muchas cosas para que Vélez siga siendo lo que es, un gran club. Para que te des una idea, los grandes tuvieron que comprar 32 ventiladores para que podamos dormir la siesta y podamos descansar tranquilos en la concentración. El gimnasio que tenemos no es apto para un equipo de Primera".
Con estas duras declaraciones, Valentín Gómez no solo expuso su malestar personal, sino que también puso sobre la mesa los desafíos que enfrenta Vélez para recuperar su lugar como uno de los grandes del fútbol argentino.