La pretemporada de la Fórmula 1 arrancó con un escándalo técnico que sacude los boxes. Ferrari, Honda y Audi elevaron una queja formal ante la FIA contra Mercedes y Red Bull. El problema es que ambos preparadores estarían aprovechando un vacío legal en el nuevo reglamento de motores para obtener una ventaja de rendimiento de cara al futuro cercano de la categoría.
Esta polémica tiene un condimento especial para Argentina, ya que a partir de 2026, la escudería Alpine utilizará motores Mercedes. Por lo tanto, cualquier ganancia técnica de la marca alemana hoy, se traduce en un monoplaza potencialmente fuerte para Franco Colapinto en el corto plazo.
El secreto técnico: ¿cómo logran más potencia?
El conflicto radica en la compresión de los cilindros. Mientras que el nuevo reglamento señala que la compresión no puede superar los 16:1 (bajando del anterior 18:1), se sospecha que Mercedes utiliza piezas que se expanden con el calor. Esto permitiría aumentar la potencia de manera automática cuando está a plena temperatura, burlando las mediciones oficiales de la FIA que se realizan con la unidad de potencia en frío.
Esta "laguna legal" otorgaría unos 15 CV adicionales, lo que representa una ganancia de tres décimas de segundo por vuelta, una diferencia abismal en la máxima categoría.
La respuesta de la FIA y el impacto en Alpine
Aunque el organismo rector está estudiando un nuevo sistema de medición, según informes especializados, los tiempos no darían para implementarlo antes del Gran Premio de Australia.
Esto deja a Mercedes en una posición de privilegio. Para el entorno de Colapinto y el equipo Alpine, esta noticia genera una ilusión renovada: el piloto pilarense podría heredar una tecnología superior que lo posicione en los puestos de vanguardia desde su llegada a la escudería francesa en 2026.
