Uruguay vs. Argentina: la final del mundo que se jugó con dos pelotas
En la primera final de la Copa del Mundo, se dio un hecho que pocos conocían en torna al balón del juego. Los detalles.
Por Ciudadano.News
20 Marzo de 2025 - 20:20
20 Marzo de 2025 - 20:20
20 Marzo de 2025 / Ciudadano News / Deportes
El 30 de julio de 1930, Uruguay y Argentina protagonizaron la final del primer Mundial de fútbol de la historia. El Estadio Centenario, en el que no cabía un alfiler, fue el escenario de un partido que no solo definió al primer campeón del mundo, sino que también dejó anécdotas únicas, como el hecho de haberse jugado con dos balones distintos, uno en cada tiempo.
La tensión entre ambos equipos era máxima. Uruguay, anfitrión y campeón olímpico en 1924 y 1928, buscaba reafirmar su supremacía futbolística. Argentina, con un equipo talentoso, quería amargarle la fiesta a su vecino. Sin consenso sobre qué balón utilizar, la FIFA resolvió que se jugara con la pelota argentina en la primera mitad y con la uruguaya en la segunda.

El primer tiempo favoreció a los argentinos, que con la pelota que ellos preferían lograron imponerse 2-1 antes del descanso, con goles de Peucelle y Stábile. Dorado abrió el score para los locales.
Sin embargo, la historia cambió en el complemento cuando se usó el balón uruguayo, más pesado y con el que los locales se sentían más cómodos. Con goles de Cea, Iriarte y Castro, Uruguay dio vuelta el partido y se impuso 4-2, desatando la euforia en Montevideo.
Más allá del cambio de pelota, la final estuvo cargada de incidentes y clima hostil. Hubo denuncias de amenazas entre jugadores y hasta una advertencia a los árbitros sobre posibles disturbios en caso de un fallo polémico. El belga John Langenus, árbitro del partido, pidió garantías de seguridad antes de aceptar dirigir el encuentro.
Tras el pitazo final, Uruguay celebró con una multitud en las calles de Montevideo. La victoria no solo significaba el primer título mundial, sino también un orgullo nacional. En Argentina, la derrota causó tal frustración que algunos hinchas apedrearon el consulado uruguayo en Buenos Aires.
El Mundial de 1930 marcó un hito en la historia del fútbol y dejó una final inolvidable, que valía la pena revivir a pocas horas de un nuevo duelo entre uruguayos y argentinos en ese mismo estadio.