Cuando Franco Colapinto acelere en el Gran Premio de Emilia-Romaña, no solo marcará su retorno a la máxima categoría del automovilismo mundial tras su paso en 2024 con Williams. También reactivará una memoria dormida: la del Renault 12 Alpine, un ícono del automovilismo nacional que nació en Argentina y llevó el espíritu deportivo de Renault a caminos de tierra, curvas cerradas y corazones fierreros.
Con la vuelta de un argentino a la Fórmula 1 no solo reactiva la pasión de siempre, sino que también desempolva una joya olvidada del automovilismo nacional. En los años 70, mucho antes de que Alpine se instalara como escudería en la elite del deporte motor, un modelo con ese mismo nombre, fabricado en la Argentina y basado en el Renault 12, supo conquistar caminos, fanáticos y trofeos.
Hoy, Colapinto corre para Alpine y es embajador de Renault en América Latina. Esa conexión entre el joven de Pilar y la histórica marca del Rombo reabre una página poco leída de la historia automotriz del país.
El Alpine argentino: una rareza con corazón criollo
Renault Argentina, en una jugada audaz, decidió fabricar en 1978 el primer Alpine fuera de Francia. ¿El lugar? Los talleres de VEFRA (Vehículos Especiales de Fabricación Renault Argentina), en Buenos Aires. ¿El cerebro detrás? Osvaldo de Simone, que tras un viaje a Europa volvió con una tapa de cilindros Alpine con cámara hemisférica: la pieza clave para transformar al humilde R12 en un verdadero bólido.
El Renault 12 Alpine tenía un motor de 1.397 cm³ preparado para entregar 110 CV, superaba los 170 km/h y aceleraba de 0 a 100 km/h en 11,1 segundos. El conjunto se completaba con un carburador Solex de doble cuerpo, escape optimizado y componentes nacionales, como el filtro de aire del Torino, que obligó a rediseñar el capó con una joroba de fibra de vidrio inconfundible.
No era barato, pero sí inolvidable
Aunque su desempeño era destacable, su alto costo limitó su masificación. Su precio en los concesionarios era comparable al de una coupé Torino TSX, uno de los autos más caros del mercado local. Aun así, el Alpine se convirtió en objeto de culto y símbolo de una época donde la industria argentina soñaba con competir de igual a igual con lo mejor del mundo.
Diseño con ADN de competición
Los fanáticos del diseño también encontraron en el R12 Alpine una joya. Entre 1978 y 1980, lució combinaciones de colores azul con plateado o negro con dorado, emulando los monoplazas de Renault en la Fórmula 1. En su último año, se despidió con una edición en rojo con líneas amarillas, un homenaje a las raíces italianas de De Simone.
Detalles como el faldón delantero, faros Cibié montados bajo el paragolpes, volante de dos rayos, y detalles que hoy hacen suspirar a coleccionistas.
Un legado entre ripio y polvo
Donde el Renault 12 Alpine verdaderamente brilló fue en los rallies. En 1979, Jorge Recalde, el ídolo de Mina Clavero, y el francés Jean Ragnotti lo llevaron al protagonismo en el Rally Codasur. También participó del Rally Transchaco y la Vuelta a América del Sur. Si bien en Turismo Nacional no pudo con los Fiat 128 IAVA, en los caminos de tierra mostró toda su garra.
El final de una era... y el nacimiento de un mito
La producción del R12 Alpine cesó en 1980. La apertura a las importaciones, que inundó el mercado local con deportivos más modernos y accesibles, volvió inviable su continuidad. Un proyecto con Tulio Crespi para un "Alpine 2" quedó en el tintero.
Pero la leyenda ya estaba escrita. El R12 Alpine se convirtió en pieza de culto. Y en este 2025, cuando la planta de Santa Isabel, donde se produjeron 440.000 unidades del R12 entre 1970 y 1994, cumple 70 años, su recuerdo revive con fuerza.
De Imola a Santa Isabel: un puente entre generaciones
Mientras Colapinto pisa el acelerador en Imola y vuelve a poner el apellido de un argentino en la grilla de la F1, también activa una memoria colectiva. La de un sueño nacido en los talleres criollos de Buenos Aires, alimentado por la pasión, la ingeniería local y el deseo de competir.
El Renault 12 Alpine no fue solo un auto: fue una declaración de principios. Y hoy, su espíritu vuelve a correr.
Con información de LM de Neuquén
