La situación vivida en San Lorenzo este miércoles por la mañana es un ejemplo claro de la creciente violencia que afecta al fútbol argentino. Un grupo de 60 barrabravas del "Ciclón" irrumpió en el entrenamiento del equipo en la Ciudad Deportiva, en el barrio de Flores, para amenazar y "apretar" a los jugadores en medio de una crisis deportiva e institucional.
Tras el reciente penal malogrado de Francisco Fydriszewski contra Godoy Cruz y la renuncia de Leandro Romagnoli como director técnico, el club atraviesa un momento delicado, con el equipo a solo ocho puntos del descenso.
Los barrabravas, en connivencia con empleados de seguridad del club, ingresaron a la cancha auxiliar en tres grupos, rodeando a los jugadores antes del inicio del entrenamiento dirigido por el interino Ángel Bernuncio. Según la información de TyC Sports, los hinchas lanzaron fuertes reclamos, exigiendo mayor compromiso por parte del plantel y sugiriendo que los jugadores no estaban valorando la camiseta de San Lorenzo como se debería.
Ante esta presión, Gastón Campi, Matías Reali y Sebastián Blanco, jugadores del plantel, se disculparon y expresaron su deseo de mejorar la situación. También aprovecharon el momento para quejarse sobre los incumplimientos de la dirigencia encabezada por el presidente Marcelo Moretti.
Este incidente pone en evidencia el profundo malestar que existe en torno al equipo y las crecientes tensiones en un club que busca, a la brevedad, cerrar la contratación de un nuevo entrenador, con Miguel Ángel Russo como principal candidato.