El ambiente en Newell's Old Boys se tornó explosivo. Este miércoles, un grupo de hinchas tomó las instalaciones del club en un claro mensaje de descontento hacia la dirigencia. El principal objetivo de la protesta es forzar la renuncia del presidente Ignacio Astore, señalado como el responsable de la crisis deportiva e institucional que atraviesa la institución rosarina.
La situación escaló con rapidez, generando momentos de tensión en las inmediaciones del estadio Marcelo Bielsa. Los manifestantes bloquearon los accesos al club y exigieron respuestas inmediatas de la dirigencia.
Elecciones en el horizonte
Astore, quien había prometido elecciones para agosto o septiembre, finalmente accedió a reunirse con agrupaciones opositoras para analizar la posibilidad de adelantar los comicios. Sin embargo, su actitud evasiva en los últimos meses alimentó el malestar entre los socios, que reclaman un cambio urgente en la conducción del club.
Mientras tanto, la protesta continuaba con un grupo de hinchas apostados en el club. Durante la madrugada, la cantidad de manifestantes rondó las 50 personas, aunque con el paso de las horas el número se redujo a unos 25 socios que permanecían en las inmediaciones.
La jornada estuvo marcada por enfrentamientos entre los hinchas y las fuerzas de seguridad. La policía desplegó un operativo antitumulto y reprimió con balas de goma para dispersar a los manifestantes, lo que generó mayor indignación entre los simpatizantes rojinegros.
A pesar de la presencia policial, la toma del club continuó con cortes en las calles aledañas y un monitoreo constante de la situación. La incertidumbre sobre el futuro dirigencial de Newell's sigue latente, mientras la presión de los hinchas crece y el desenlace aún es una incógnita.