Teléfono, Godoy Cruz e Independiente Rivadavia: a seguir el ejemplo de Platense
El Apertura 2025 (en formato de Copa de la Liga) volvió a demostrar que en el fútbol argentino no gana siempre el más rico, ni el más grande. Y que soñar, sueñan todos. Godoy Cruz e Independiente Rivadavia tienen razones para creer de cara al Clausura.
Godoy Cruze Independiente Rivadavia tienen que permitirse soñar en grande. Y es que el fútbol argentino está lleno de sorpresas, de esas que muchas veces cuesta explicar. El "cualquiera le puede ganar a cualquiera" no es solo una frase hecha: es el pan nuestro de cada jornada. Y si había alguna duda de esto, Platense (también Huracán, aunque en menor medida) vino a despejarla.
El Calamar entró a los playoffs en el sexto lugar de la zona B (mismo puesto que Independiente Rivadavia en el Grupo A). Y desde ahí, armó un raid épico: Racing, River y San Lorenzo quedaron en el camino. Tres gigantes, tres eliminados, los tres en casa. Una verdadera hazaña de los dirigidos por Orsi y Gómez (dupla técnica que tuvo Godoy Cruz en 2022).
Ahora, Platense se planta en la final frente a Huracán con la ilusión intacta. No es un delirio: es la prueba viva de que todo puede pasar, de que el nuevo formato abre puertas que antes estaban clausuradas con candado.
En los últimos años, Colón (2021) y Rosario Central (2023) ya habían avisado que se puede. Que con oficio, orden y un par de aciertos, se puede tocar el cielo sin tener la chequera de los de siempre.
Es cierto: River, Boca y Racing siguen siendo los favoritos en cada inicio de campeonato. Pero este modelo de torneo —con fase regular y luego playoffs— nivela la cancha. Y ahí es donde deben estar atentos Godoy Cruz e Independiente Rivadavia.
El Tomba rozó la gloria en 2023. Se metió en semis, pero Platense (justamente) lo sacó por penales. En 2024 fue el mejor de la fase inicial, pero Vélez lo madrugó en cuartos y lo dejó sin fiesta.
La Lepra, por su parte, vivió su oportunidad en este Apertura: ilusionó a su gente, jugó de igual a igual en Avellaneda, y como bien dijo su presidente Daniel Vila en una entrevista previa, "la pelota puede pegar en el palo y entrar o la pelota puede pegar en el palo y salir...". Y finalmente salió. Sartori tuvo una chance inmejorable que pudo haber cambiado el hilo de la historia, pero fue derrota de los mendocinos por la mínima.
¿Y ahora? Ahora es tiempo de volver a creer. De entender que se puede. Que no hay que esperar décadas para una chance. Que este formato está diseñado para soñar. Godoy Cruz e Independiente Rivadavia deben encarar el próximo semestre con mentalidad positiva. Porque en este fútbol argento tan impredecible, a veces lo único que hace falta... es animarse.