NBA

Scottie Pippen cumple 60 años: la historia de su injusto contrato con los Bulls

Hoy, una de las estrellas de la NBA, celebra sus 60 años. Recordamos cómo su millonario valor deportivo contrastó con un salario menor del que mereció.

Por Hugo Fernando Videla

Pippen y ese contrato que lo tuvo a maltraer, a pesar de ser el mejor socio de Jordan. — FOTO: X

Es 26 de septiembre de 2025 y Scottie Pippen arriba a seis décadas de vida. A pesar del paso del tiempo, el eco de su juego sigue resonando entre los tableros, los aplausos y los fantasmas de aquella Chicago de los noventa. Pero más allá de las estadísticas y los anillos, late una historia de ambición contenida, de sacrificio familiar y de un contrato NBA que quedó por debajo de lo que él merecía.

Desde sus primeros pasos en Arkansas hasta ser el brazo derecho de Michael Jordan, Pippen supo ascender por mérito propio. A lo largo de sus primeras diez temporadas, fue seleccionado siete veces al All-Star Game, integró varios Quintetos All-NBA y dominó defensivamente con presencia en los equipos All-Defensive. 

En la temporada 1997-98, promedió 20,2 puntos, 6,5 rebotes y 5,7 asistencias, justo antes de conquistar su quinto anillo con los Bulls. Pero si mirás la letra chica de su salario, ahí aparece la injusticia.

El contrato de Scottie Pippen

En 1991, antes de la explosión definitiva del valor de los jugadores, Pippen firmó una extensión con Chicago por cinco años y 18 millones de dólares. Pero esa cifra, tal como se explicita en los análisis modernos, no borró los dos años que le restaban de contrato de novato, por lo que en la práctica permaneció ligado durante más de siete años.

En ese momento, la NBA vivía en un ámbito sin reglamentaciones estrictas de límite salarial individual ni contratos máximos rígidos. Y todavía no se daba la explosión mundial del negocio del deporte norteamericano. 

Pippen, criado en una familia humilde con responsabilidades fuertes sobre su espalda, no se permitió esperar. Necesitaba seguridad para cuidar de los suyos, y aceptó lo que le ofrecían.  Por entonces, su salario rondaba entre 2,2 y 3,4 millones algunas temporadas — inclusive, su pico en Chicago fue de apenas 3,4 millones de dólares en 1992-93. 

El abismo entre valor y retribución

Con el correr de los años, mientras la NBA crecía, su contrato quedó obsoleto. En la temporada 1997-98 Pippen llegó a ser el sexto jugador mejor pago en la plantilla de los Bulls, con alrededor de 2,8 millones, mientras que Jordan percibía más de 33 millones. ¡Una locura!

Quizás lo más doloroso, es que Poppen, estando entre los cinco mejores jugadores del planeta, tenía un salario tan bajo que se ubicaba en el número 122 en la lista de los jugadores mejor pagados de toda la NBA en esa temporada.

 

La cláusula rígida y la negativa de los dirigentes —Jerry Reinsdorf, Jerry Krause— a renegociar cimentaron una frustración que se instaló bajo la piel de aquel alero que volaba en la cancha. 

Su salida de los Bulls y su paso por Houston y Portland

En la docuserie The Last Dance, Pippen reconoció que firmó ese acuerdo con miedo: temor a lesionarse, a perder su oportunidad de asegurar el futuro familiar. "Sentía que no podía arriesgarme... tenía que cuidar a mi gente".

Cuando en 1994 Chicago firmó a Toni Kukoc por contrato de seis años y 26 millones, Pippen sintió la puñalada. Él, que ya llevaba años cargando con la carga de ser el segundo al mando del equipo más famoso del deporte, vio cómo otro recibía lo que él nunca logró negociar.

El día que reclamó, que exigió, que mostró su enojo en el autobús frente al plantel, dejó asomar que aquel contrato era una cadena. Pero los dirigentes se mantuvieron firmes. Ni una cláusula de salida ni un ajuste proporcional.

Por suerte para él, tuvo su recompensa en Houston Rockets, donde aseguró finalmente lo que había cedido durante años: un contrato de cinco años por más de 67 millones de dólares.

Lamentablemente, por malos resultados y problemas en la convivencia con otros basquetbolistas, Pippen pasó a los Portland Blazers, para luego tener un paso fugaz nuevamente por los Bulls, aunque solo en 23 partidos y con muchas lesiones que le pusieron punto final a su carrera. 

¡Felices 60, Pip!

Hoy, al cumplir sus 60 años, Pippen merece no solo el aplauso por su juego, sino también el reconocimiento por la injusticia silenciosa que cargó sobre sus hombros.