El clima en San Lorenzo de Almagro cruzó la frontera de lo institucional para entrar en el terreno de lo bizarro. Mientras se redactaba el acta para oficializar la acefalía del club, testigos presenciales confirmaron una escena insólita: en un intento desesperado por evitar el colapso total, Marcelo Moretti le pidió personalmente a los asambleístas que no firmen sus renuncias.
Pese al ruego del mandatario, la fractura es total. La gran mayoría de los dirigentes ya han dejado sus cargos, dejando a Moretti y a Néstor Ortigoza en una soledad política casi absoluta. Constantino, Evangelista, Tamer y Rodríguez tampoco lo hicieron y podrían conformar un gobierno de trancisión.
Tecnicismos para evitar el abismo
La redacción del acta de hoy no es un trámite más. La dirigencia residual busca desesperadamente tecnicismos legales para no repetir los errores de septiembre pasado, cuando problemas de forma frenaron procesos similares. El objetivo es blindar la salida de los 14 directivos y permitir que el club siga operando, aunque sea bajo una fragilidad extrema.
En este escenario de "sálvese quien pueda", los dirigentes opositores Evangelista, Costantino, Támer y Rodriguez asoman como la clave para un gobierno de transición.
Daniel Matos y el nuevo orden
Con la acefalía ya irreversible por la cantidad de bajas, el centro de gravedad del poder se desplazó hacia la Asamblea de Representantes. A partir de ahora, el club entra en una etapa de tutela institucional donde Daniel Matos asoma como la figura central para encabezar el mando y hacerse de los contratos del fútbol profesional.
La misión de Matos y la Asamblea será poner orden en un club acechado por la Justicia por "falta de transparencia contable" y por una masa societaria que, autoconvocada en las redes y en la sede, exige una salida democrática inmediata: el llamado a elecciones anticipadas.