El empate sin goles entre River y San Lorenzo en el clásico disputado por el Torneo Clausura dejó más que un sabor amargo para Marcelo Gallardo. Es que, apenas comenzado el encuentro en el Nuevo Gasómetro, Maximiliano Maxi Salas tuvo que salir lesionado por una molestia en su rodilla izquierda y encendió las alarmas en el cuerpo técnico millonario.
Corrían 18 minutos de la primera mitad cuando el delantero de 27 años, exRacing, se tiró al suelo con visibles gestos de dolor y pidió el cambio de inmediato. Tras salir del campo de juego, llegó al banco con signos evidentes de bronca, golpeando una butaca antes de sentarse con hielo en la zona afectada y dialogar con Jorge Bombicino, el médico del plantel. Su rostro, al igual que el de Gallardo, reflejaba preocupación.
Si bien el primer informe médico indicó que se trataría de un esguince en la rodilla izquierda, este lunes por la mañana se le realizaron estudios por imágenes para descartar una lesión de mayor gravedad. La resonancia será clave para determinar si se trata solo de una distensión o si hay daño ligamentario que requiera una recuperación más prolongada.
Al retirarse del Centro Rossi, tras realizarse los estudios en la rodilla izquierda, Maxi Salas levantó el pulgar y dijo estar bien. Se espera parte médico oficial de River en la práctica de la tarde.
Salas, que había llegado como una apuesta de Gallardo para reforzar la delantera, estuvo apenas un puñado de minutos en cancha y no logró participar activamente en el juego. Su reemplazo fue el colombiano Miguel Borja, quien rápidamente fue amonestado tras ingresar y tuvo una chance clara sobre el final del primer tiempo, pero su remate fue interceptado por el defensor azulgrana Gastón Hernández.