La dirigencia de Quilmes Atlético Club decidió pasar a la ofensiva legal. Este martes, la institución informó oficialmente que presentó una apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) contra la durísima sanción impuesta por la FIFA, que en principio lo inhibe de realizar fichajes por los próximos tres años.
Pese a la gravedad de la penalidad internacional, el club llevó tranquilidad a sus hinchas. Según informaron, los refuerzos anunciados en los últimos días están habilitados para disputar el próximo torneo. La estrategia legal se basa en que existe una resolución de la Justicia argentina que prevalece en el plano local, impidiendo que sanciones por deudas antiguas afecten el presente deportivo del club mientras esté en concurso de acreedores.
El origen del conflicto: un mail inexistente y una deuda de 2016
La disputa tiene su raíz en la transferencia del arquero Lucas Giovini en el año 2016, proveniente de Unión La Calera de Chile. Quilmes explicó que la sanción llegó tras una serie de irregularidades procesales. Según el club, la notificación de la deuda se envió a un correo electrónico inexistente, lo que les impidió ejercer su defensa en tiempo y forma.
Para el "Cervecero", la deuda es de carácter preconcursal, lo que significa que debe tratarse bajo las leyes del concurso preventivo que atraviesa la institución y no mediante sanciones automáticas de la FIFA. Por este motivo, el club considera que la inhibición no tiene efectos prácticos en el fútbol argentino.
El objetivo: seguridad jurídica y futuro
Más allá de poder utilizar a sus nuevas incorporaciones, Quilmes busca con esta apelación al TAS resolver la cuestión de fondo. El objetivo es brindar previsibilidad institucional y evitar que este conflicto siga escalando a nivel internacional, asegurando que el club no tenga trabas burocráticas para armar sus planteles hasta 2027.