Franco Colapinto y Pierre Gasly no logran salir del fondo de la parrilla. El equipo Alpine atraviesa su peor campaña histórica en la Fórmula 1, con resultados vergonzosos en Monza y Bakú. La razón es una estrategia arriesgada: sacrificar la temporada actual para poner todos los recursos en el auto de 2026.
El diagnóstico de Colapinto: un auto "inestable" y lento
La escudería anglo-francesa tocó un nuevo mínimo al finalizar ambas carreras consecutivas con sus dos coches fuera del top 15. La frustración es palpable y el propio Colapinto no dudó en señalar los problemas del monoplaza. El piloto argentino lamentó la lentitud del coche en las curvas de baja velocidad y su inestabilidad.
Colapinto fue claro: "Es un auto impredecible y no es fácil de conducir". Esta falta de rendimiento obliga a los pilotos a "ir más al límite" y "tomar más riesgos que los demás" para intentar compensar el déficit. En Monza, el A525 de Alpine fue el auto más lento en las rectas, alcanzando apenas 345,7 km/h en clasificación.
La falta de potencia del motor es la respuesta más obvia, un problema que el equipo arrastra. Sin embargo, Pierre Gasly insistió en que la falla es "algo global: chasis y motor", sin que uno tenga más culpa que el otro.
La dura verdad: Alpine no espera mejorar en 2025
Los malos resultados, sin precedentes en 44 años de historia del equipo, difícilmente mejorarán. Alpine no ha traído actualizaciones significativas para su monoplaza desde junio, y las pocas que llegaron fueron específicas para cada circuito. Gasly aceptó que "va a ser complicado hasta fin de año".
La razón detrás de esta crisis es la estrategia a largo plazo impulsada por el asesor ejecutivo Flavio Briatore. Las restricciones del límite presupuestario obligan a los equipos a concentrar sus recursos en la próxima gran revolución: las nuevas regulaciones de 2026.
Briatore fue directo: "Esperamos olvidar este año y ser felices en 2026". Para esa temporada, Alpine se convertirá en cliente de motores Mercedes, abandonando su histórica división francesa. La esperanza del equipo está puesta en el futuro. Mientras tanto, pilotos como Colapinto deben sacrificarse en un coche que saben que "no va a cambiar", esperando que el trabajo de este año se traduzca en éxito en dos años.
