La remontada del Feyenoord, que logró un empate épico tras ir perdiendo 3-0 frente al Manchester City en el segundo Etihad, quedó en plano durante la conferencia de prensa posterior al partido. Todas las miradas se posaron en Pep Guardiola, quien apareció con arañazos en su rostro y un pequeño corte en el tabique nasal.
El desconcierto en la sala fue evidente cuando un periodista, dejando de lado lo futbolístico, se animó a preguntar: "Perdón por irme del tema, pero veo que tiene algunos cortes en la cara". La respuesta del técnico español fue tan inesperada como perturbadora: "Sí, me corté usando mis dedos, mis uñas". Cuando le pidieron una explicación, agregó: "Quería hacerme daño".
Las declaraciones de Guardiola se convirtieron rápidamente en tema de debate. Si bien es conocido por su intensidad y autoexigencia, este tipo de confesiones dejaron perplejos a los presentes y encendieron las alarmas. ¿Se trata de una expresión literal o simbólica? Para muchos, sus palabras reflejan la presión extrema que vive un técnico acostumbrado a ganar, pero que hoy enfrenta una racha negativa inédita.
El contexto tampoco ayuda. En los últimos seis partidos, el Manchester City acumula cinco derrotas y un empate, algo que parecía impensado para un equipo que ha dominado Europa y la Premier League en las últimas temporadas.
A pesar de haber renovado su contrato por dos años hace apenas unos días, Guardiola parece cargar con el peso de las expectativas. "Quería hacerme daño", resuena como una metáfora de la frustración que atraviesa el entrenador, quien siempre se ha caracterizado por su obsesión por el perfeccionismo.

