Gregg Popovich, el legendario técnico de los San Antonio Spurs, debió ausentarse temporalmente de su trabajo tras sufrir un leve derrame cerebral.
El cinco veces campeón de la NBA, mentor de grandes figuras y fiel al equipo por casi tres décadas, Popovich afronta un descanso forzoso que deja a la franquicia ante un futuro incierto en el corto plazo.
Un episodio médico bajo control
Según anunció la franquicia en un comunicado, el pasado 2 de noviembre, durante un encuentro en el Frost Bank Center, Popovich experimentó el episodio que llevó a su diagnóstico y, de inmediato, fue puesto bajo estricta supervisión médica.
Su estado no es alarmante, y según fuentes cercanas, el entrenador ya ha comenzado un proceso de rehabilitación que promete una recuperación completa sin secuelas. No obstante, no hay aún una fecha definida para su regreso a las canchas, dejando en suspenso el momento en que los Spurs volverán a contar con su líder en el banquillo.
Respeto y privacidad
En dicho comunicado, los Spurs agradecen las muestras de apoyo de la comunidad y solicitaron privacidad para Popovich y su entorno: "Durante este tiempo, la organización agradece a la comunidad por proporcionar privacidad y espacio a la familia Popovich".
Esta es la primera vez desde 1996 que los Spurs se enfrentarán a la temporada sin Popovich al mando (desde 1988 hasta 1996 fue asistente). Para una generación de aficionados, asistir a los partidos sin escuchar sus indicaciones desde el borde de la cancha o ver su figura icónica en el banquillo será una experiencia inusual.
Ante esta situación, Mitch Johnson, quien ha trabajado bajo la tutela de Popovich y lo ha reemplazado en diversas ocasiones, será el encargado de dirigir al equipo. Johnson toma el timón en un momento crucial, con la joven promesa Victor Wembanyama en plena explosión y jugadores de renombre como Chris Paul y Harrison Barnes en la plantilla.