Damián Bobadilla, mediocampista de Sao Paulo, emitió públicas tras el tenso cruce con Miguel Navarro de Talleres, en el marco del partido por Copa Libertadores donde fue acusado de xenofobia.
A través de un video en sus redes sociales, el futbolista paraguayo admitió haber "reaccionado mal", aunque aseguró haber sido "ofendido y tratado con desprecio" antes de su polémica respuesta.
El incidente se desató después del segundo gol de Sao Paulo, cuando el defensor venezolano Navarro denunció haber recibido un insulto discriminatorio por parte de Bobadilla.
En la zona mixta, y visiblemente afectado, Navarro ratificó su acusación y criticó duramente al árbitro Piero Maza por no haber tomado ninguna medida disciplinaria contra el jugador.
La versión de Bobadilla y el repudio de Talleres
En su descargo, Bobadilla explicó que el partido fue "muy caliente, un clima muy tenso". Relató que, tras el segundo gol de su equipo, tuvo "un par de cruces de palabras con el jugador de Talleres en donde fui ofendido primeramente, tratado con un poco de desprecio".
A pesar de intentar contextualizar su reacción, el mediocampista mostró arrepentimiento. "Nunca tuve la intención de discriminar a nadie, en la calentura reaccioné mal. Pido disculpas públicamente y, si tengo la oportunidad de hablar con él en persona, le pediré disculpas también", afirmó.
Por su parte, el club Talleres de Córdoba no tardó en emitir un comunicado oficial, expresando su total apoyo a Miguel Navarro y condenando enérgicamente cualquier manifestación de discriminación.
Posibles sanciones y el debate sobre el racismo en el Fútbol
El incidente podría acarrearle serias consecuencias a Bobadilla. El reglamento de la Conmebol es claro en estos casos, estableciendo castigos de al menos cinco partidos o dos meses de suspensión para jugadores que incurran en comentarios discriminatorios.
Mientras se evalúan las posibles medidas disciplinarias por parte del organismo rector del fútbol sudamericano, este episodio vuelve a encender el debate sobre el racismo en el deporte y la imperante necesidad de que se tomen decisiones contundentes para erradicar este tipo de conductas de los estadios y del juego.

