Lo llamaban Il Piedone

Pedro Manfredini: el goleador de Maipú y Racing que conquistó Roma

Nació un 7 de setiembre de 1935. Luego de romperla en Maipú y Racing, llegó a la Roma en donde se convirtió en mito. El recuerdo de aquel goleador que se nos fue en 2019.

Por Fernando Montaña

La estampa de Pedro Waldemar Manfredini — /Gentileza Emilce Herrera Cozzoli

El pasado 7 de setiembre hubiera cumplido 90 años. Pedro Waldemar Manfredini, el "Piedone", un ícono del fútbol, que unió las pasiones de Avellaneda y la capital italiana, dejó una huella imborrable con su poderosa pegada y su olfato de gol. Su legado trasciende el terreno de juego, y su figura está tan entrelazada con el fútbol que hasta el cine lo inmortalizó.

Cruzado por un sentimiento

Surgido del Deportivo Maipú de su pueblo natal, rápidamente superó las fronteras de Mendoza para captar la atención de Racing. 

Il Piedone en una imagen familiar.

El escribano Andretta en "El secreto de sus ojos" le dice a Pablo Sandoval y Benjamín Espósito, personajes interpretados por Guillermo Francella y Ricardo Darín en  la película de Juan José Campanella:  "Se lo compramos a los mendocinos por dos pesos y resultó ser un jugador extraordinario para su época", una frase que, aunque ficticia, refleja la brillantez de su paso por el club.

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Su impacto no solo se limitó al campo, sino que también llegó a la cultura popular. El escritor Roberto Fontanarrosa lo capturó magistralmente en su libro "No te vayas campeón", donde un fragmento relata una emotiva escena de la película italiana "Los monstruos". En ella, un fanático de la Roma, interpretado por Vittorio Gassman, celebra un gol de Manfredini con una euforia desbordada, una anécdota que demuestra la pasión que su figura generaba en los tifosi.

 

Pedro Manfredini y la foto autografiada que le envió a familiares durante una gira por México.

Un flechazo con Avellaneda

Nacido un 7 de septiembre de 1935, Manfredini la rompió en la Liga Mendocina, marcando 17 goles en el torneo local en 1955 y 37 goles en 20 partidos de 1956. Decía en una nota en 2005 al periodista Lucio Alcides Ortiz: "Siempre recuerdo que les hice 5 goles a Huracán y a Argentino". 

Al año siguiente pasó a la Academia de Avellaneda.

Junto al recordado Mumo Orsi, a quien admiraba profundamente

Necesitó un año y medio para convertirse en figura del club blanquiceleste- Su debut en 1957 marcó el inicio de una historia exitosa que culminaría con el título de 1958. En solo 39 partidos, anotó 28 goles, convirtiéndose en una pieza clave de la delantera. A este impresionante registro se suman 8 tantos en la Copa Suecia, competición que hoy se considera copa nacional. Los hinchas académicos lo disfrutaron por última vez el 27 de diciembre de 1958, antes de que el artillero hiciera el salto a Europa.

De Avellaneda a la eternidad en Roma

En febrero de 1959, Racing transfirió a Manfredini a la Roma en una operación millonaria para la época. Por 9 millones de pesos, la noticia ocupó la portada de la revista El Gráfico

Il Piedone en una visita familiar a Mendoza en los 60'

En Italia, el "Piedone" no defraudó: convirtió 15 goles en sus primeros 7 partidos, ganándose el respeto y el cariño de la afición. Su exitoso paso por la Roma incluyó también etapas en el Brescia y el Venezia. Manfredini integra una selecta lista de goleadores argentinos del fútbol italiano junto a Enrique Guaita, Omar Sívori, Antonio Angelillo, Diego Maradona, Gabriel Batistuta, Hernán Crespo, David Trezeguet, Gonzalo Higuain, Lautaro Martínez.

Su talento también lo llevó a vestir la camiseta de la Selección Argentina, dejando su huella en el Sudamericano de 1959 con 2 goles en 3 partidos.

Pedro, en la tapa de la Revista El Gráfico

Luego de su etapa futbolística, retornó a Mendoza, jugó algunos partidos en el Cruzado, pero retornó a Roma en donde lo adoraban. Allí se dedicó a la gastronomía. 

Falleció en 2019, pero el recuerdo de Pedro Waldemar Manfredini permanece vivo, especialmente cada 7 de septiembre, cuando se conmemora su nacimiento. Su legado como goleador y figura de culto es un testimonio de su grandeza.