Tras producirse el descenso a la Primera Nacional, Godoy Cruz Antonio Tomba debe concentrarse y trabajar para intentar volver lo más rápido posible a la primera división del fútbol argentino. Tarea más que compleja.
Es por ello que deberá y está obligado a armar un plantel formado con jugadores de la categoría que va a disputar, más los juveniles que queden en el club. Además de los que tienen que regresar de sus préstamos con otras instituciones.
Si no entiende que la Primera Nacional es un torneo largo y desgastante, que se juega en canchas que están lejos de lo que está acostumbrado tras sus casi 20 temporadas en la Liga Profesional, cometerá un grave error si subestima el campeonato más difícil del país y a sus rivales en muchos casos con años en el ascenso.
Sumado a que tendrá que recorrer 35 partidos si es que tiene la suerte de subir en la primera chance. De lo contrario jugará 41 encuentros para retornar a la máxima.
El juego también cambiará radicalmente, teniendo que dejar de lado la pelota a ras de piso por el pelotazo saltando líneas. Por eso es imprescindible contar con futbolistas habituados a esa manera de disputar los partidos de la segunda categoría.
Formará parte de una categoría que está sospechada con las ayudas arbitrales y donde en muchos casos los ascensos están prometidos para los clubes cercanos al poder. Y debe estar a tono para no recibir los perjuicios que sufrió en el último tiempo en la Liga Profesional.
Para ello los nuevos dirigentes o quienes estén al frente de la institución, deberán estar atentos, con la guardia en alto para entender los manejos de sus pares y no lamentar a futuro decisiones en contra.
No puede fallar en la búsqueda de un proyecto acorde que una lo institucional con lo deportivo, con el fin de volver lo antes posible al círculo de privilegio de nuestro fútbol.

