Lo que todos deseamos

Navidad argenta y futbolera

Llega un nuevo 24 de diciembre a la noche y hay costumbres que no pueden faltar en la mesa de los argentinos. Entre la comida, las bebidas y nuestro bendito fútbol.

Por Hugo Fernando Videla

La mesa del 24 y el deseo de todos los argentinos futboleros. — FOTO: X

Sé que voy a pecar de nacionalista y entiendo que vivimos en un mundo totalmente globalizado, pero estoy un poco cansado de las costumbres navideñas heredadas de otros lugares que se respetan a rajatabla en la Argentina.

Pobres los Papá Noel y los Grinch que andan por el centro en pleno diciembre a la tarde, como si caminaran el Polo Norte. Pobre los estómagos argentinos que reciben miles de calorías con temperaturas que no bajan de los 35 grados y los aires acondicionados piden el cambio. Pobres de mis ojos que tienen que ver a Macaulay Culkin otra vez "solo en casa" por el descuido de los peores padres del universo.

Por suerte somos argentinos y a pesar de todas esas costumbres que llegaron para quedarse, siempre seremos buenos para dar nuestra impronta: la ensalada de frutas que nadie pide pero todos prueban, los especiales musicales míticos de Crónica TV, las peleas familiares después de las doce de la noche cuando el tío borracho empieza a hablar de cómo arreglaría la economía del país en quince minutos, o incluso el Programa de Lavecchia en TyC Sports para que los futboleros tengamos algo con qué distraernos mientras se hace la hora de la cena.

Pasadas las doce, y luego del brindis y los abrazos entre todos los presentes, aparece un Papá Noel todo sudado, que llega a tu casa justo cuando un familiar fue al baño, y empieza a repartir bolsitas con regalos a los más pequeños, mientras los adultos le acercan una jarra de fernet para refrescar su sed antes de continuar su camino por las chimeneas de los vecinos. Tal vez, el momento más épico de la noche.

Y aunque la cartita sigue siendo fundamental para que Santa Claus sepa qué traernos de regalo, hay un deseo en particular que no es necesario escribirlo. Se sabe. Se siente. Se respira en una patria futbolera como la nuestra.

Todos queremos, desde lo más profundo de nuestro corazón, que Papá Noel esté el 19 de julio en New Jersey y se convierta en Papá Lionel. Que aparezca en su esplendor y con su barba impecable, como en Qatar 2022, y nos regale otra copa, la cuarta, ante la atenta mirada de todos los bobos que darían hasta lo que no tienen por ser argentinos.

Papá Lionel y el regalo que queremos. FOTO: IA.