Opinión

Muchos campeones en el fútbol argentino con títulos cada vez más devaluados

Ser campeón del fútbol argentino en 2025 ya no significa lo que supo significar. Levantar una copa hoy no garantiza grandeza, ni siquiera continuidad, y mucho menos superioridad. Hay tantos campeones que los títulos pierden valor y brillo.

Por Martín Carreras

23 Diciembre de 2025 - 20:16

Platense campeón Torneo Apertura
Platense campeón Torneo Apertura Foto: X

23 Diciembre de 2025 / Ciudadano News / Deportes

En un calendario apretado por la cantidad de partidos que se juegan, con torneos y formatos que cambiaron en varias oportunidades, el título perdió jerarquía. Se juega demasiado y se compite poco. No ganan los mejores: ganan los que sobreviven y se adaptan a los formatos.

El fútbol en Argentina se acostumbró a celebrar campeones de corto plazo. Equipos que luego de conseguir un logro, al semestre siguiente están desarmados, endeudados o peleando por no descender en muchos casos. Trofeos que no construyen identidad ni dejan huella. Copas que no ordenan, no proyectan y no mejoran el nivel general del torneo.

La paradoja es evidente: nunca hubo tantos campeones y nunca fue tan bajo el prestigio del campeonato local. El exceso de trofeos licuó el valor de cada uno. El hincha ya no discute si su equipo juega bien o mal, sino si entra a un playoff, si clasifica por tabla anual o si aprovecha una llave favorable. 

El mérito deportivo quedó relegado, porque hoy es más importante clasificar a una copa por motivos económicos que levantarla. A esto se suma un contexto dirigencial que empuja a la mediocridad. Premios económicos escasos, arbitrajes cuestionados y un reglamento que cambia sobre la marcha. 

Incluso los equipos que levantaron títulos importantes lo hicieron sin continuidad ni respaldo institucional. Planteles cortos, juveniles vendidos de urgencia y técnicos atados al resultado inmediato. No hay procesos, hay urgencias. No hay planificación, hay parches.

Mientras el fútbol argentino y la AFA sigan celebrando títulos sin revisar el sistema que los produce (no es saludable tener 10 ganadores a lo largo del año), los campeones seguirán siendo frágiles, efímeros y discutidos. No todo puede tener un fin recaudatorio.

Por eso ganar no siempre es sinónimo de ser el mejor y hoy ser campeón es apenas un dato estadístico.

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