Messi: ¿problema o solución?
18 Diciembre de 2019 - 12:15
18 Diciembre de 2019 - 12:15
18 Diciembre de 2019 / Ciudadano News / Deportes
Derrota con Lionel Messi. Victoria sin él. El mejor jugador del mundo estuvo ante Venezuela, pero faltó a la cita en Tánger, frente a Marruecos. Sin embargo, el técnico Lionel Scaloni decidió saltear lo sucedido ante la Vinotinto, con Messi en cancha, pero analizó el triunfo frente a Marruecos. Al final, Messi es un mal necesario. ¿Problema o solución?
La Selección nacional termina la gira con más dudas que certezas. Lo rescatable de un partido a otro es el cambio de actitud de Madrid a Tánger, un triunfo sin Messi y una demostración de que hay jugadores que les queda grande la camiseta albiceleste.
Esta gira fue una clara muestra de que el técnico sigue confundido y no tiene una clara idea de juego. Ante Venezuela, el seleccionado mostró un rendimiento muy pobre, con Messi entre los titulares. Y frente a Marruecos, muy poco se puede analizar ya que el viento impidió que el juego se desarrolle con normalidad.
La proximidad de la Copa América provoca desesperación, por el poco tiempo que resta, y lo lleva al técnico a tomar decisiones equivocadas. No tiene experiencia y eso se notó dentro y fuera de la cancha.
Sus declaraciones post partido con Marruecos lo condenan. Frente a los micrófonos, declaró: “lo pusimos quince minutos a Matías Zaracho y fueron increíbles”, cuando el volante de Racing tocó dos veces la pelota en ese tiempo. No obstante, se refirió a cómo llega la selección a la Copa América: “Si salteamos el encuentro ante Venezuela, llega bien”. No se puede dejar de lado el análisis del primer partido porque lo tuvo a Messi como estandarte y puso en cancha el mejor equipo posible, pero fue un desastre. De los dos, es el único encuentro que se puede analizar.
Una de las conclusiones que se puede sacar es que el técnico citó a jugadores que les pesó la camiseta y vanaglorió a Messi al punto de permitirle hacer lo que quiera. No tiene la autoridad suficiente como para manejar cierto grupo de jugadores, los cuales hacen con él lo que quieren. El caso más representativo es el del capitán, que se ausentó del segundo amistoso por una molestia en el pubis y tres días más tarde, entrenó con normalidad a la par de sus compañeros del Barcelona.
En lo futbolístico, con él en cancha, continúa la Messidependencia y se está transformando en un condicionante a la hora de que, el equipo, funcione como equipo. Todos los buscan a él y carga con un peso demasiado pesado con el cuál debería lidiar el técnico para hacerle entender a sus jugadores que hay otras alternativas además de la intervención del N° 10.
Messi, por su parte, no sabe tomar el poder de capitán fuera de la cancha. En primer lugar, no se entiende como todavía no habló sobre la eliminación en la Copa del Mundo de Rusia y no se manifestó al respecto. No es necesario que sea ante los micrófonos. Podría hacerlo en sus redes sociales. Lo importante, para saber lo que piensa, es que lo haga.
Un capitán no puede faltar al segundo amistoso cuando hay una restructuración del plantel, a 80 días de una Copa América, aduciendo una molestia muscular, repito, y tres días después entrenarse con normalidad a la par de sus compañeros del Barcelona.
Un líder futbolístico debió estar con sus compañeros en Tánger. Un capitán, como su nombre lo indica, tuvo que hablar una vez llegado a Madrid frente a sus colegas y mostrarse dispuesto a escucharlos. Es el único que los puede hacer sentir cómodos y aclararles que, en la cancha, todos son iguales.
También se notó, durante esta gira, que hay jugadores que no pueden vestir la camiseta albiceleste. Están tibios para defender esos colores. Claramente, se vio una diferencia entre los que juegan en el exterior (Messi, Correa, Paredes, Lo Celso, Pezzella, Acuña y Lautaro Martínez) y los del ámbito local (Blanco, Montiel, Benedetto) que no estuvieron a la altura.
Se nota a la legua que para muchos futbolistas la presencia del diez los obnubila, los inhibe. Eso no es culpa del capitán, aunque debería buscar la manera de hacerles entender que no se sientan obligados a pasarle la pelota siempre. Para estos jóvenes jugar con él es más un problema que una solución.
Pero lo que más preocupa de la última gira es que Scaloni está perdido y no encontró una base del esquema de juego que desea utilizar. Hoy, Argentina no se sabe a qué juega. A esto hay que sumarle que el técnico no tiene una columna vertebral para que, a partir de ahí, armar lo que falta.
No cuenta con un arquero de referencia, ya que probó siete desde que asumió. La zaga central la cambia todos los partidos. No se sabe cuál es su cinco de marca. Ante Venezuela no puso un volante de contención. Y el centro delantero que debería utilizar no lo citó (Sergio Agüero). Probó con Lautaro Martínez, que fue el único que se entendió con Messi.
El balance de la gira es negativo. La selección está en una situación límite. Y no reacciona. Encima, tenemos un entrenador que no entiende la realidad y está perdido. Sus declaraciones muestran una falta de madurez como entrenador.
Por su parte, Messi debería ser la solución al problema del equipo. Para eso hay que dejar de lado la Messidependencia. Que su presencia pase desapercibida y no sea endiosado por el resto del plantel. Pero él deberá hacerse cargo del rol que le toca: ser un verdadero capitán, dentro y fuera del campo de juego.
El presente de la Selección es preocupante. Está así por el recambio generacional y la necesidad de una maduración tanto individual como grupal. No es un equipo de élite mundial y necesita afrontar esta situación de una manera realista. La Selección Argentina no puede darse el gusto de seguir desperdiciando el prestigio que tanto le costó conseguir durante mucho tiempo.