La crisis en el Manchester United se cobró una nueva víctima. Tras apenas un año y un mes de gestión, la directiva de los "Red Devils" anunció el despido de Ruben Amorim, convirtiéndolo en el décimo entrenador en dejar el cargo desde el retiro de Sir Alex Ferguson en 2013.
La decisión se precipitó luego de que el técnico portugués desafiara públicamente a la dirigencia tras el empate 1-1 frente al Leeds United.
Una relación rota y estadísticas demoledoras
El detonante final no fue solo el rendimiento deportivo —un pobre 38,10 por ciento de efectividad que lo ubica como el segundo peor ciclo de la década— sino sus explosivas declaraciones en Elland Road. Al asegurar que no renunciaría y que llegó al club "para gestionar, no sólo a entrenar", Amorim selló su destino. La junta directiva, que ya arrastraba roces con el DT por su rigidez táctica y sus constantes quejas ante el director deportivo Jason Wilcox, decidió que el cambio era inevitable.
El paso de Amorim por Manchester estuvo marcado por la falta de sintonía con la cúpula y resultados esquivos: apenas 14 puntos de los últimos 30 en disputa. Mientras el club busca un sucesor definitivo que pueda romper la "maldición" heredada desde 2013, Darren Fletcher asumirá el mando de forma interina.
El ex mediocampista, símbolo de la época dorada, tendrá la difícil tarea de estabilizar un vestuario golpeado y una institución que parece no encontrar el rumbo profesional ni deportivo.

