Opinión

Malos arbitrajes que deciden partidos: un problema que no deja de crecer

El fútbol argentino atraviesa un clima de creciente desconfianza hacia el arbitraje. ¿El problema es de formación o de conducción?

Por Martín Carreras

Beligoy y Tapia. — FOTO: X

El fútbol argentino atraviesa un clima de creciente desconfianza hacia el arbitraje. Cada fecha de la Liga Profesional y del ascenso viene acompañada de polémicas y un malestar generalizado entre hinchas, jugadores y dirigentes. La sensación es compartida: el nivel arbitral está en uno de sus momentos más bajos.

A todo esto, hay que sumar errores que se repiten sistemáticamente. El uso del VAR terminó dejando en evidencia nuevas falencias. Los problemas no se limitan a interpretaciones dudosas solamente.

Este escenario alimenta la idea de que el sistema arbitral no sólo carece de unificación de criterios, sino que además en muchos casos define el rumbo de un resultado y favorece a los clubes cercanos al poder de AFA. Los clubes no pueden alzar la voz para quejarse por temor a las represalias en cancha. 

Federico Beligoy presidente del Colegio de Árbitros

La falta de respuestas concretas desde la organización aumenta la tensión de aquellos que se sienten perjudicados y quedan indefensos ante estas decisiones.

¿El problema es de formación o de conducción?

Claramente la formación no es la mejor, muchos jueces llegan a dirigir encuentros trascendentes rápidamente por hacer bien los deberes.

Otro punto de la desconfianza son las polémicas designaciones, no siempre los mejores están en los juegos más importantes. Es allí donde el problema radica en la conducción que los asigna.

La necesidad de un cambio profundo es evidente, pero son los propios dirigentes los que avalan con su silencio muchas veces y con acciones en otras oportunidades, que no haya solución en lo inmediato. Es por eso que el foco debe volver a estar en los futbolistas, en las jugadas y en el espectáculo. Para eso, los arbitrajes deberían hacer su trabajo de manera correcta y recuperar la credibilidad que hoy está muy en duda.