Opinión

Los escándalos en la Liga Mendocina de Fútbol a lo largo del 2025

El 2025 quedará en la memoria del fútbol mendocino no por las emociones en cancha, sino por una serie de escándalos que opacaron la competencia y profundizaron la crisis institucional de la Liga Mendocina de Fútbol (LMF).

Por Martín Carreras

Liga Mendocina de Fútbol en medio de la polémica. — Foto: X

Lo que debería haber sido una temporada de pasión y competencia, terminó siendo un muestrario de irregularidades, decisiones precipitadas y una preocupante falta de liderazgo. El hecho más grave y resonante fue la falsificación masiva de certificados médicos para habilitar jugadores (incluidos menores) para competir. 

La respuesta de la Liga fue tardía y, en algunos casos, desconectada de la gravedad de los hechos, como lo reflejó la suspensión de actividades y el debate permanente sobre la reanudación del calendario. 

Al mismo tiempo, la entidad debió lidiar con problemas de gestión interna y alianzas polémicas. Su respaldo a dirigentes de la AFA vinculados a conflictos nacionales generó más críticas que apoyos, desviando la atención de los verdaderos problemas domésticos. 

A esto se sumaron episodios de violencia y mala organización en partidos oficiales y de divisiones inferiores. Peleas en clásicos locales y la suspensión de finales (como la del torneo femenino entre Independiente Rivadavia y Godoy Cruz), en dos oportunidades debido a fallas en la logística y seguridad que demostraron una alarmante falta de planificación y de control sobre eventos que deberían ser el corazón del fútbol mendocino.

La Liga Mendocina de Fútbol, afronta un desafío crucial: recuperar credibilidad. Eso no se logra con comunicados obedientes a tendencias nacionales, sino con transparencia, controles efectivos, respeto por la salud y la seguridad de los jugadores y, sobre todo, con conducción ética e inclusiva. 

Por todos estos conflictos la intención del gobierno de la provincia es intervenir la Liga para reordenar la institución y llamar a elecciones de nuevas autoridades, más allá de que pueda traer consecuencias en lo futbolístico para los equipos de Mendoza.

¿Será esa la solución para la casa madre del fútbol mendocino? 

En principio parecería que no, pero dada la situación extrema por la que atraviesa todos los caminos conducen a ese destino. Por el bien del fútbol de la provincia esperemos que pronto se encuentra la paz, que volvamos a hablar de lo que pasa dentro de un campo de juego y no de polémicas que tanto mal le hacen al fútbol mendocino.