El Gran Premio de México 2025 dejó una grave controversia más allá del resultado. El análisis oficial post-carrera, determinado por OMDAI (representación de la FIA en México), concluyó que el piloto Liam Lawson incurrió en una falta de seguridad mayor al no obedecer las señales de doble bandera amarilla. Esta acción, según el informe, pudo haber puesto en riesgo la vida de los oficiales de pista.
La falta de respeto a la doble bandera amarilla
El incidente se originó en la Curva 1, tras un contacto que dejó varias piezas del monoplaza esparcidas en la pista, haciendo necesaria la intervención de los comisarios para garantizar la seguridad.
El piloto de Racing Bulls regresó al circuito desde boxes en la vuelta 3 y se encontró con la señal de 'doble bandera amarilla' mostrada tanto en el panel electrónico como de manera física por el Puesto de Oficiales.
¿Qué dice el código de la FIA? El giro que lo expone
La gravedad del hecho radica en que el Apéndice H del Código Deportivo Internacional de la FIA obliga a los pilotos, bajo doble bandera amarilla, a "reducir la velocidad significativamente y estar preparado para cambiar de dirección o detenerse", pues hay personal trabajando en la pista.
El análisis de la cámara a bordo del coche de Lawson fue la prueba clave ya que mostró que mantuvo el giro y la trayectoria de su monoplaza al tomar la curva. Esto ocurrió a pesar de que los oficiales se encontraban cruzando la pista para volver a su puesto, lo que la autoridad califica como un incumplimiento de seguridad.
La FIA ha confirmado que se iniciará una investigación sobre lo sucedido para determinar las consecuencias de esta grave infracción. Sin embargo, los datos que aparecen en la telemetría del piloto neozelandés dicen otra cosa ya que redujo su velocidad 'natural' en un 38% (de 106km a 66 en la vuelta del incidente) y será prueba que seguramente el equipo presentará para desligarlo de toda responsabilidad.
La reacción de Lawson sobre lo ocurrido
Durante la competencia, Lawson mostró una evidente sorpresa apenas ocurrió el incidente. En el audio de radio de su monoplaza se lo escucha exclamar: "¡Qué diablos! Dios mío. ¿Vieron eso?". Su ingeniero de pista respondió de inmediato: "Sí, lo vi. Buen trabajo al esquivarlo".
Más tarde, al dialogar con los medios tras la carrera, el piloto describió el susto y el riesgo que vivió en primera persona: "Sinceramente, no podía creer lo que veía. Llegué a la curva 1 y había dos personas corriendo en plena pista. Estuve a punto de atropellar a una. Fue realmente muy peligroso".